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La ciencia transforma la noche en día

J.S.
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Sacar la ciencia de los laboratorios y acercarla a la calle sirvió para visualizar el talento investigador que de forma silenciosa y casi sin apoyos trabaja en la Universidad de Castilla-La Mancha

Dos niños se interensan por cómo funciona un muestrador de aire. - Foto: M.D.

‘La Noche Europea de los Investigadores y de las Investigadoras’ se tornó en día. No importó. De hecho, la decisión de trasladarla al sábado, tomada en base a criterios científicos tras las previsiones de la AEMET que mantuvo el nivel amarillo por fuertes lluvias en Toledo, sirvió como metáfora para entender la ciencia lo que busca es poner luz donde solo han desconocimiento y oscuridad.

Pese al cambio de escenarios y de horarios, la jornada de divulgación científica organizada por la UCLMen colaboración con el Ayuntamiento de Toledo fue todo un éxito. Y no sólo de público, que también. Sacar la ciencia de los laboratorios y acercarla a la calle sirvió para visualizar el talento investigador que de forma silenciosa y casi sin apoyos trabaja en la Universidad de Castilla-La Mancha. Los campus no son sólo clases, también es trabajo investigador de calidad sobre el que el pasado sábado se puso el foco en enclaves tan concurridos como Zocodover, la infrautilizada plaza del Miradero y el redescubierto Castillo de San Servando.

En estos tres espacios al aire libre se habló sobre sostenibilidad, sobre biodiversidad, sobre calidad del aire y, por supuesto, sobre el Tajo que ha encontrado como aliado en la defensa de su maltrecha situación la cátedra creada por la Universidad de Castilla-La Mancha y financiada por la Fundación Soliss. Una apuesta valiente porque en Toledo y en Castilla-La Mancha no hay una conciencia de defender lo nuestro.

Pequeños y no tan pequeños atendieron las explicaciones de lo 80 invesitigadores que participaron en la jornada.Pequeños y no tan pequeños atendieron las explicaciones de lo 80 invesitigadores que participaron en la jornada.Pero el futuro está, sin duda, en las nueva generaciones. Los más pequeños acompañados de sus padres, pudieron conocer de la mano de 80 investigadores entre los que había profesores y catedráticos, por ejemplo, que los embalses de la Cuenca del Tajo tienen una capacidad de embalsado de 11.000 Hm3. Este volumen de agua garantizaría el abastecimiento a una población superior a cien millones de personas. O descubrir que, pese a que la calidad del aire en Toledo es buena, se encuentran en suspensión metales pesados como el plomo, el cromo o el manganeso.