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Más de 900 alumnos acuden a universidad de mayores

Redacción
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El programa universitario José Saramago 50 plus de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), que comenzó hace más de 20 años en Talavera de la Reina, se ha convertido en una parte importante de la vida de estos alumnos mayores

Más de 900 alumnos acuden a universidad de mayores

El programa universitario José Saramago 50 plus de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), que comenzó hace más de 20 años en Talavera de la Reina, se ha convertido en una parte importante de la vida de estos alumnos, como afirma Alicia García, que un año más se ha matriculado y con ella más 900 alumnos en los distintos campus.

Esta modalidad de formación intelectual para mayores de 50 años se imparte en los campus de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo además de Talavera de la Reina, donde surgió en 2001.

En declaraciones a EFE, Alicia García ha afirmado que quiere estar en la universidad hasta el final de su vida teniendo en cuenta los tres tipos de cursos que ofrece el programa.

El primero es un ciclo específico de tres años, de seis créditos cada uno y un total de 360 horas lectivas, que es obligatorio realizar para seguir avanzado en el resto de los ciclos.

Asimismo, se imparten asignaturas troncales comunes a todos los campos como es Literatura o historia y luego en cada sede se estudian materias específicas a la ciudad o provincia. Por ejemplo, en la sede de Talavera de la Reina se estudia historia de la cerámica.

El objetivo real del programa, según ha explicado la coordinadora en Talavera de la Reina, Ana Isabel Corregidor, es "que los alumnos lleguen al ciclo integrado, que no tiene límite de años, en el cual los mayores de 50 años puedan integrarse con los alumnos de la universidad" ya que se pueden matricularse en las asignaturas que prefieran dependiendo de los grados que se ofrecen en los diferentes campus.

Hay alumnos "que pasan directamente al curso de actualización, último curso sin límite de tiempo que ofrece la UCLM en el programa José Saramago, para seguir manteniendo la relación con sus compañeros, pues lo que más valoran los alumnos es la unión y la creación de redes sociales", algo que confirma Marisol Collado, que lleva en el programa 16 años.

En el curso de actualización de Talavera de la Reina se imparten asignaturas que, en su mayoría, eligen los propios alumnos con una encuesta al final del curso anterior; este año, los participantes recibirán clases de farmacología y de filosofía, entre otras.

La coordinadora del programa 50 plus ha dicho que hay mayor número de mujeres que de hombres y que el rango de edad mayoritario está entre los 60 y 75 años, aunque hay alumnos desde los 50, que aún están activos profesionalmente, y algunos de hasta 92 años.

Durante los tres cursos los alumnos realizan actividades complementarias como visitar otras ciudades, conocer el patrimonio, ver museos o incluso de tipo musical.

"OTRA FORMA DE VIVIR LA ENSEÑANZA"

Uno de los profesores del programa es Guillermo Suanzo, que sigue en el proyecto pese a estar jubilado y afirma que las clases "son un descubrimiento y otra forma de vivir la enseñanza".

Las personas que se apuntan a este programa de la UCLM "están abiertas a todo", ha destacado Suanzo, quien ha confesado que "incluso impartir clases en dicho programa te sube la autoestima, ya que los alumnos te dan las gracias cuando acaban".

Además, ha asegurado que las clases "son mucho más participativas", hecho que confirma Alicia García, ya que se trata de un alumnado que acude "para aprender y eso hace que se tenga otra mentalidad en las clases de la que tiene a los 18 años".

El objetivo del programa José Saramago 50 plus de la UCLM es que sus participantes creen redes sociales entre ellos y, de hecho, la mayoría encuentran en la universidad una vía para relacionarse otras personas que tienen sus mismas inquietudes, ha apuntado Marisol Collado.

Este programa de mayores arrancó en 2001 en Talavera de la Reina y tomó el nombre del Nobel portugués José Saramago, a quien la UCLM pidió permiso para utilizarlo y el escritor lo agradeció y lo tomó "como uno de los más conmovedores homenajes de que alguna vez haya sido yo merecedor", según una carta que el entonces rector, Luis Arroyo, leyó al inaugurarse el primer curso.