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Jesús Morales

Nada particular

Jesús Morales


Talavera está sucia

04/10/2022

Talavera está muy sucia y destartalada, no me refiero sólo a las cacas de perros que 'adornan' las aceras de la ciudad, que también, sino al aspecto lamentable que ofrece la localidad en general y que sobrepasa las deposiciones caninas. Quienes hayan leído esta columna alguna vez saben que soy amante de los animales en general y de los perros en particular. De lo que no soy partidario es de los dueños de esos queridos animales que  no recogen sus cacas y las dejan en medio de la calle para que algún transeúnte las pise y las lleve pegadas a sus zapatos. La ciudad no es uno de los lugares más guarros que conozco porque he vivido en Madrid, que no es ningún ejemplo de pulcritud con sus vomitonas los domingos por las mañanas cerca de discotecas y sus numerosas deposiciones también. Ocurre que en nuestra ciudad si bien las vomitonas domingueras quizá no sean tan frecuentes, las mierdas de los canes estás más o menos al mismo nivel de frecuencia que en la capital lo que nos demuestra claramente lo guarros que somos, lo incívicos y maleducados que somos.
Respecto al caos que padecemos hace  tiempo me remito al estado del Prado, lamentable con el estanque de los patos hecho una pena, los mismos patos degollados alguna que otra vez,  la cerámica en estado terrible y en muchos casos rota según dicen por los efectos de Filomena del año pasado, los grandes tiestos de barro que adornan ciertos mojones de cerámica robados o apedreados, hasta han realizado pintadas en la misma ermita; todo una pena en un lugar tan emblemático y querido por los talaveranos, parte importante además del patrimonio ciudadano.
Y hablando de ciudad más valiera que los de la Corporación Municipal en vez de endosar la carga de sus coches eléctricos a los talaveranos tuvieran algo de vergüenza y pagaran sus cargas de sus bolsillos y no tanto rostro. No me acuerdo del nombre de  la  edil y desde luego no me voy a entretener en buscarlo. Ha  salido en los medios suficientemente estos días pasados para seguir con un asunto que nos avergüenza a todos y que debería terminar con una o varias dimisiones, en otros lugares de verdad democráticos no hay que dudar que sería así, pero según están las cosas en España hay que abandonar toda esperanza. Ya me figuro a los de casi siempre diciendo que lo que escribo es demagogia. Si demagogia es decir a la gente, al auditorio lo que quiere oír, puede que sea demagogo, aunque aseguro a quienes me leen que sólo escribo lo que quiero, sin pensar en si gusta o no, quizá semejante cosa les  parezca yo qué sé, a lo peor reaccionario o alguna burrada por el estilo,  aunque digo y afirmo que soy cualquier cosa menos tal cosa, aunque si  lo pienso sí, soy algo reaccionario, reacciono y bastante violentamente ante quienes destrozan el idioma con extranjerismos y barbarismos tan idiotas y sin sentido como 'fake news', 'final four',  y que dejan el idioma lleno de mierda y hecho añicos exactamente igual que los perros las calles. Como desafortunadamente en este país de indisciplinados cada cual hace la guerra por su cuenta y no hay manera de que la masa en general obedezca un poco y sintiéndolo una barbaridad, a falta de educación y respeto, no habrá más remedio que enseñar al común tocando lo que más le duele: el bolsillo, una cuantas multas bien puestas seguro que terminaban  con tanto salvajismo y mal comportamiento; aunque para eso hacen falta guardia que por el momento no aparecen por nuestras calles.