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Editorial

Las elecciones andaluzas endurecen los discursos

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El primer domingo de campaña en Andalucía, trajo consigo el desembarco de líderes nacionales de muchos de los partidos políticos en liza para conseguir atraer el voto el próximo 19 de junio.

El secretario general de PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, arropó al sevillano Juan Espadas en un mitin en la localidad almeriense de Cuevas de Almanzora, donde arremetió con dureza contra el Partido Popular y su presidente, Alberto Núñez Feijóo. Después de ofrecer un discurso en el que destacó los logros económicos y sociales conseguidos a nivel nacional, como el aumento de la afiliación a la Seguridad Social, el líder socialista apeló al «orgullo rojo» del PSOE y atacó a la derecha, al decir que los votos de PPy Vox son intercambiables. Incluso acusó de no alegrarse por los buenos datos del paro del mes de mayo a los de Núñez Feijóo.

Por su parte, Vox puso en escena a su presidente, Santiago Abascal, que no dudó en declarar ante un público enfervorecido que o el PP gobierna en coalición con Vox -como ya hace en Castilla y León- o no gobernará con nadie. Su candidato en Córdoba, Alejandro Hernández, justifica esta postura radical en que no se cumplió el pacto alcanzado en el año 2018 para facilitar la gobernabilidad sin entrar en el Ejecutivo del popular Juan Manuel Moreno.

Llegados a este punto, con todas las encuestas puestas en un gobierno del PP en solitario o en coalición con Vox, la campaña electoral entró en una etapa de discursos duros contra los adversarios. En este sentido, el único que mantiene un perfil bajo es Juan Manuel Moreno, que, si su líder nacional, Alberto Núñez Feijóo no comete ningún error pueril, como el de decir en Granada que el atardecer de Finisterre es más bonito que el de la Alhambra, se ve ya virtual ganador de los comicios del 19-M.

La cuestión es si habrá un gobierno en solitario o en coalición y el PSOE quiere ganar votos a costa de arremeter contra la derecha y la extrema derecha. En Andalucía no tiene ningún logro que vender, con la multitudinaria trama de los ERE sobrevolando aún la región. Por eso Sánchez endureció su discurso contra el PP y fijó sus propuestas en los logros conseguidos en el ámbito nacional.

Por otro lado, con la entrada en la Junta de Castilla y León, Vox se quitó el miedo de gobernar y sabe que no tiene nada que perder. Por eso, su mensaje se hizo más radical y, por eso, se lanzó a por el voto del castigo a los dos grandes partidos, que no supieron colmar las expectativas creadas en citas electorales anteriores. Es una fuerza política emergente, al contrario que la coalición de formaciones de izquierda y Ciudadanos, que todo apunta que perderán un espacio importante conquistado hace cuatro años.

La campaña electoral no hizo más que comenzar y se avecinan jornadas intensas políticamente hablando.