El desamor con esperanza

I.G.Villota
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Olga Ruiz presenta en la Biblioteca regional 'Un desastre delicioso', una novela contada desde 157 microrrelatos que aborda las diferentes etapas del amor al desamorcon un mensaje que invita a no quedarse anclado en el fracaso ni en la desesperanza

El desamor con esperanza - Foto: David Pérez

Olga Ruiz asistió a un taller de escritura impartido por Espido Freire. Le picaba el gusanillo y decidió aprender. De ese taller salió una buena hornada de escritores que han empezado a participar en certámenes y estar en el mundo de las letras desde dentro. Ella regresó ayer a la Biblioteca regional para presentar ‘Un desastre delicioso’, una novela contada desde 157 microrrelatos que aborda las diferentes etapas del amor al desamor con un mensaje que invita a no quedarse anclado en el fracaso ni en la desesperanza.
La autora nació en Madrid pero lleva 15 años viviendo en Toledo, una ciudad donde se siente feliz. En la presentación estuvo acompañada de su amiga Maribí Sánchez, con quien compartió ese fructífero taller impartido por Espido Freire, y del concejal de Cultura, Teo García.
Olga llevaba tiempo planeando escribir un libro de poesía. Empezó a documentarse, a leer a Cortázar, a Lope de Vega, a los autores de la Generación del 98 y del 27, pero se percató de que ese no era su registro. «No estaba cómoda y decidí abordar la novela desde 157 confesiones, que son microrrelatos», cuenta.
La protagonista de ‘Un desastre delicioso’ es una comercial que se enamora de un cantautor. «Se deslumbrada por él y su mundo y cuando lo pierde se queda medio loca. Entra en contradicciones porque había configurado todo en torno a él», explica.
La historia se estructura desde una presentación de ella, de él, de cómo se conocen y de cómo todo se rompe. «Ella se libera de lo que está dentro y le duele. Hace un análisis de que el amor se ha terminado y que toca caminar sola», indica.
Pasa por los diferentes estadios. «Siente rabia, que da pie a la tristeza, después a la aceptación, a perdonarse a sí misma y más tarde llega el agradecimiento», sostiene, un agradecimiento que se traduce en esperanza. «Entiende que la vida no termina ahí».
Ese es el mensaje que traslada la novela, que no nace con vocación de ser «un libro de autoayuda», pero en el que todos los lectores se pueden ver reflejados y empatizar. De hecho ese es el principal objetivo que se marcó la autora, motivo por el que «el personaje de la protagonista está descontextualizado, no sabes nada de ella, porque el objetivo es que todos nos sintamos reflejados», cuenta. No se sabemos muy bien la edad, ni la clase social, ni qué quiere hacer con su vida o lo que ha hecho. Podrías ser tú o podría ser yo.
La escritora reivindica que «mucha gente se queda enganchada en el desamor. Lo que dice este libro es que nada termina ahí». Enganchados a la rabia por una ruptura o por una pérdida, metidos en el caos de un fracaso, algo que impide seguir caminando y viviendo.
Ese personaje ‘sin cara’ complicó las cosas a la ilustradora de la portada, Olga Artigas, que no sabía muy bien qué pintar. Optó por dibujarse a ella misma. «Fue un regalo precioso», comenta la escritora.
El título de ‘Un desastre delicioso’ surgió en el teatro romano de Mérida, cuando la autora estaba viendo ‘Fedra’, protagonizada por la actriz y cantante Lolita. «Ella dijo que el amor era un desastre y me llegó. Yo pensé en añadirle lo de delicioso porque soy muy positiva y busco animar a comerte el desastre, y que además el bocado sea delicioso».