Persecución a unos furtivos en Cedillo del Condado

Álvaro de la Paz
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Los cazadores advierten de la presencia de furtivos en La Sagra. La actividad ilegal, en aumento tras la siega de los campos, genera un triple perjuicio sobre la caza reglada, la economía agrícola y la seguridad de agricultores y afionados a la caza

Los cazadores furtivos han reaparecido en los campos de La Sagra. Su presencia no es desconocida para quienes ejercen la afición cinegética de manera legal, aunque la forma de operar de los intrusos ha cambiado. Un vídeo grabado el pasado domingo en un coto ubicado en el término municipal de Cedillo del Condado muestra la persecución que el guarda de la finca y varios cazadores hicieron a un todoterreno negro que había irrumpido sin permiso en el terreno. Desde estos vehículos de gran cilindrada, adaptados al terreno sinuoso de arados y zonas baldías, se capturan liebres con perros que se lanzan desde el interior del coche. La filmación acumula miles de reproducciones entre portales especializados y perfiles personales en las redes sociales. El sector se siente indefenso y señala los peligros de esta práctica.
El rebrote de furtivos en el norte de la provincia ha adquirido un cariz violento. Los cazadores hablan de amenazas y agresiones. «El vídeo es lo de menos, hay un problema gordo», aseguran. Diferentes puntos de La Sagra se han visto afectados por una actividad que trasciende su propia ilegalidad y pone en riesgo la caza recreativa, la seguridad de las personas y los animales implicados en el ciclo cinegético y el aprovechamiento económico de la actividad agrícola. Los cazadores hablan de las embestidas que sufrió un vigilante por parte de un coche de furtivos y apuntan a otro caso de intimidación con navaja. Las denuncias se trasladarán «por escrito» a los cuerpos policiales competentes. Varios alcaldes de la zona ya han sido informados de la situación.
La población de liebres que pervive en la comarca explica por qué La Sagra se ha convertido en un enclave objeto de deseo. La especie, diezmada por la mixomatosis en buena parte del sur peninsular y limitada en algunas zonas, sobrevive aún en buen número en algunas localidades de la provincia como Cedillo. La caza irregular de un animal cuyo censo mengua termina por privar a galgos y cazadores de uno de los trofeos más preciados.
Momento de la persecución de los furtivos sorprendidos en un coto de Cedillo del Condado.Momento de la persecución de los furtivos sorprendidos en un coto de Cedillo del Condado. - Foto: La Tribuna«No es solo que maten una liebre, es que amenazan y pisan los terrenos sembrados», cuenta un cazador de la zona que prefiere mantenerse en el anonimato. Desconoce quiénes son los furtivos y de dónde proceden, pero alude al potencial devastador que tienen estas prácticas, especialmente entre los agricultores. La llegada del mes de octubre trae la siembra del cereal. Desde que se siega, en torno al mes de junio, el terreno es más fácil de surcar y la carencia de tallos facilita la caza de la liebre, que no puede camuflarse entre unas plantas ya recogidas. En esa época del año se dispara una práctica que el otoño no ha frenado.
Los daños en la agricultura no son todavía visibles, pero el paso de todoterrenos por parcelas recién sembradas dañará las cosechas de la próxima primavera si la práctica no se detiene. Estas labores se alargarán durante los próximos días en los campos dedicados al cultivo del cereal -junto al olivo, el uso más habitual en la comarca-. El paso de estos vehículos pesados, modelos Mercedes ML o Audi X5, afecta seriamente al crecimiento del trigo y la cebada, el paisaje agreste típico sagreño.
GALGOS ROBADOS Y APUESTAS. Quienes ahora invaden furtivamente los terrenos, cotos de caza reservados para el uso de propietarios y socios, lo hacen subidos a coches de gran potencia, todoterrenos de alta gama desde los que pueden escapar de la vigilancia de guardas y cazadores. Varios de ellos, además, han sido avistados con la cara tapada. En el interior de estos voluminosos automóviles viajan los galgos, a los que lanzan al exterior para que busquen a su presa.
Las liebres se han convertido en objeto de deseo de los furtivos, cuyos coches destrozan las siembras como muestran las rodadas de la fotografía. Las liebres se han convertido en objeto de deseo de los furtivos, cuyos coches destrozan las siembras como muestran las rodadas de la fotografía. - Foto: Israel TellezLos furtivos, además, son ladrones de perros. Algunos de los que usan para la captura de liebres tienen otro dueño, a quien le son sustraídos. «Ellos siempre están buscando el mejor perro», cuentan. Los galgos más veloces y con un instinto mejor orientado para la caza favorecen la aparición de un mercado privado de apuestas (ilegales). Así, los ladrones y sus allegados pueden encontrar una recompensa económica a costa de un animal que ellos no han preparado para tal actividad y no mantienen.
La preocupación crece una zona de gran tradición cinegética «en la que se están concentrando los furtivos». Ya se han dado casos en varias localidades distintas.  Los cazadores afectados reclaman «más patrullas y más medios aéreos» y ponen el foco en la violencia y los daños económicos adicionales. La amenaza de los furtivos se cierne otra vez sobre tan popular y arraigada afición.