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Ucrania: la imborrable vivencia de María y Jaime

J.M.
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La pareja de Pantoja viajó en autocaravana a la frontera para llevar material sanitario y traer a España a una familia ucraniana. «Es una vivencia que ya no se olvida», apunta María

Jaime y María, con gafas, junto a Oksana y sus dos hijos en Valencia.

María trabaja como barbera y peluquera en su propio negocio en Pantoja. Y Jaime, su marido, como cerrajero. Son dos autónomos como miles de españoles. Ambos comparten la afición por viajar con su autocaravana y recorrer, por ejemplo, los Pirineos. Pero su última salida será la inolvidable. La pareja llegó hasta la frontera de Ucrania con Polonia y descargó material sanitario. A la vuelta, trasladó a una madre y sus dos hijos menores a Valencia.

«Es una vivencia que ya no se olvida», indicaba ayer a este diario María Grande, quien ha relatado también junto con su marido la experiencia en los medios de difusión del Ayuntamiento de Pantoja. Entre las sensaciones, conviven el orgullo de haber dedicado una semana a aportar un granito de arena en medio de la desgracia y la impresión de que la contribución resulta mínima.

María y Jaime se unieron a un convoy de autocaravanas con conductores de distintas regiones españolas y salieron de Pantoja el 14 de marzo. En Barcelona, se juntaron con el resto de la expedición y viajaron hasta la República Checa. Allí, se dividieron según el destino. La pareja viajó hasta Medyka (Polonia), donde habían concretado a través de una organización la recogida de una madre, Oksana, y sus dos hijos menores.

La autocaravana viajaba a la ida atiborrada de medicamentos y material sanitario, como vendas, donados por los vecinos de Pantoja. El alcalde, Julián Torrejón, difundió la expedición de la pareja y abrió la posibilidad de donar dinero. Porque el viaje por la gasolina, el peaje y la comida costó 2.800 euros en un viaje austero. Incluso sobró para dar una ayuda a Oksana para sus primeros días en España. La familia se quedó en Valencia porque tienen allegados en el Levante.

«Fue muy emotivo», recuerda María sobre el encuentro con Oksana y sus hijos en la frontera. Por entonces, los bombardeos caían a 20 kilómetros de Medyka.

Esta vecina de Pantoja opina que la ayuda en la frontera está bien organizada, pero podía mejorar, al menos cuando estuvo la pareja, menos de un mes después del inicio de la invasión rusa.

María se empapó tanto de la experiencia que, al regresar, estuvo una semana sin dormir. Y cuando caía rendida soñaba que podía traer más refugiados.