Alejandro Ruiz

EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


El compadreo

02/03/2023

He escuchado decir a Patxi López que la corrupción «o se ataja o se compadrea con ella».
Tito Berni es el mote de Juan Bernardo Fuentes Curbelo, el diputado del PSOE por Canarias de la trama de pagos a empresarios a cambio de favores políticos. Seguro que el 'Caso Mediador', que así se conoce la trama, es todavía desconocido para muchas de las personas que, por ideología, habitualmente única y exclusivamente se informan a través de los medios afectos al PSOE, cadenas de televisión, radio y prensa, que tratan el tema un poco de pasada, sin molestar demasiado, sin hacer ruido y sin meter el dedo en la llaga. Es decir, compadreando, a fin de cuentas.
De tal manera que, a estas alturas, dado ese compadreo mediático al uso, es muy probable que muchas de esas personas desconozcan todavía a fondo, por el expresado motivo, el verdadero alcance del caso, en concreto, que algunos diputados hipócritas, habituales paladines defensores de las mujeres, traían a empresarios a Madrid, los llevaban al Congreso para untarles y después los llevaban de cena y de putas. Probablemente tampoco saben lo de las entregas de 'bolígrafos' y lo de los 'bocatas de calamares', sin que se hayan enterado del uso de esa sucia jerga de la mafia repugnante con chapa de la Agenda 2030 en el ojal de la americana y discursitos feministas. Y tampoco sabrán que ya se habla de quince diputados implicados que, supongo, iremos conociendo poco a poco.
El caso, si se tratara de cualquier otro partido, sería un escándalo de tal magnitud que serviría para cargarse al Gobierno en unos días. Con estos, no. Lo que tiene mucho que ver con el compadreo, con ese clientelismo mediático, con la experiencia y la excelencia en la ejecución de los métodos propagandísticos apropiados, con el ocultismo, con el sectarismo a ultranza, con la identidad ideológica de grupo y con la pasta gansa. Imaginen por un momento lo que hubiera durado cualquier otro partido al que le hubiera pillado la gestión de la pandemia, baste recordar la que les cayó a los otros con Excalibur, el perro de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería infectada con el virus del ébola. Cualquier otro Gobierno habría caído en dos tardes si una ley aprobada por ellos estuviera otorgando beneficios penitenciarios a los violadores; las calles estarían tomadas y el Parlamento rodeado por hordas de ejemplares militantes comprometidos con el feminismo, con la igualdad, con la paz en el mundo, con la revolución pendiente y con el chapapote.
Es importante que se conozcan los nombres y los rostros de estos cuentistas, cínicos crónicos. Más que nada para que puedan recibir el agradecimiento encarecido y el reconocimiento eterno y personal, incluso el voto, de los cuatrocientos agresores sexuales que se han beneficiado de la 'ley del sí es sí', y el de las putas de Madrid, por supuesto, por darles empleo y sueldo.