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Llenazo de público en la primera del año

Dominguín
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Diez orejas se repartieron los espadas en el festival de Recas que supone el inicio de la temporada taurina en la provincia de Toledo. La agradable tarde del domingo propició un lleno en las gradas de la plaza de toros portátil

Plaza de Toros en Recas - Foto: @ddominguin

Ambiente taurino de feria grande el que se vivió en Recas el pasado domingo desde primeras horas de la tarde. Gente llenando los bares y apurando el último refrigerio antes de partir para la plaza, coche y más coches en todos los aledaños de la portátil, para ver el primer festejo taurino del año en Toledo. Caras conocidas en los tendidos, venidas desde decenas de pueblos aledaños y desde la propia capital, para disfrutar de lo que a priori era una cita importante.

Importante el esfuerzo del ayuntamiento de Recas que recuperó los toros por San Blas, y que congregó un cartel atractivo con variedad entre sus filas. Fueron diez las orejas cortadas, quizás lo de menos, pues un respetable con ganas de fiesta disfruto tanto de lo que ocurría en el ruedo, como con la charanga y sus interpretaciones entre toro y toro.

Hubo disposición de los espadas, ganas de agradar y entrega, topándose con un encierro (que salvo el que abrió el festejo), se apagaron y no se lo pusieron fácil a los toreros para hacer el toreo bueno y de calidad.

El torrijeño Jorge Molina, cerró plaza, novillero de la tierra que se hincó de rodillas para pegarle dos largas cambiadas emocionantes, tras lo cual meció el capote por delantales a cámara lenta, rematando el recibo con una media verónica de cartel de toros. Le pegaron en el caballo y se afligió, pese a lo cual Molina demostró la clase y gusto que atesoran sus muñecas. Se pasó al novillo cerca por ambos pitones y levantó grandes oles de los tendidos. Pese a no atinar a su tiempo con el acero se le entregaron dos orejas, premio a su predisposición.

El novillo más colaborador del encierro, fue el que abrió plaza, que lanceó con gusto El Fandi de salida. Meció las muñecas al compás de la clase del animal que tomaba los engaños con suavidad. Quite por chicuelinas para meter en situación al público antes de cambiar de tercio. Con las banderillas en las manos fue todo un espectáculo de facultades y acierto, echándose en tres ocasiones al animal encima y plantándole seis garapullos en un palmo de cuero. Supo llevar con la muleta templado al utrero a media altura, midiendo cada tanda y logrando pasajes destacados. Dos orejas para el granadino que paseo fervoroso ante los alegres tendidos requeños.

El albaceteño Sergio Serrano lanceó bien de salida a su oponente, sacándoselo al tercio para rematarlo con media en el centro del anillo. Con la pañosa estuvo decidido y variado, llegando en cada tanda a las gradas. Todo quedó en una ovación que correspondió saludando por los errores con los aceros.

Entregado con la capa salió López Simón a recibir al de Palla, verónicas por ambos pitones hasta el centro del ruedo para abrocharlo con una media enroscándose al animal a la cintura. Tras la pica le instrumentó un quite por tafalleras a pies juntos rematada por una larga afarolada que gustó a los asistentes. Citó de rodillas y se pasó al burel por ambos pitones cerca hasta el remate estático por bajo rebozándose con la embestida del animal. Llevó con temple al castaño utrero con la diestra, repitiendo una y otra vez tras la tela roja que le ofrecía el torero de Barajas. Dos orejas fue el premio a su labor tras enterrar el acero hasta los gavilanes.

 El torero francés Juan Leal, se topó con el novillo más deslucido de la tarde. Pese a ello tiro de arrestos y se fue con la muleta al centro citando clavando sus botos en la arena, y allí esperó al astado que se paseó por faja y espalda de Leal. El toreo de poder le hace dominar al animal y dejo patente sus ganas y su valor, por lo que se llevó un susto tremendo cayendo feamente desde un par de metros con el cuello en el suelo. Se levantó sin mirarse y siguió en sus trece hasta pasaportar al utrero y cortarle dos orejas merecidas.

No pudo Álvaro Lorenzo deleitarnos con el capote, pues el animal no llegó a embestir de manera clara y franca al toledano. En la faena de muleta tuvo que conseguir encelar y definir las embestidas de su oponente a base de temple y suavidad. Conjugó entonces su plasticidad y gusto hasta conseguir sacarles algunos muletazos de mérito y acople. El premio fueron dos orejas que paseó contento el torero de la tierra.

Final festivo en Recas del primer festejo taurino de la temporada de la provincia que resultó agradable para los asistentes por la entonada temperatura de la tarde. Un ejemplo de hacer bien las cosa, con un cartel atractivo, y precios asequibles que dieron como resultado un coso lleno de aficionados en la localidad sagreña.

ARCHIVADO EN: Recas, Toledo