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Ángel Villarino

RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Mascarillas en la calle

28/01/2022

Las autoridades de Virginia han decidido que sean sus condados quienes resuelvan si los colegios públicos tienen que hacer obligatorias o no las mascarillas en clase. El resultado es que ahora mismo hay tres tipos de normativas en un estado de menos de nueve millones de habitantes. En unos colegios la mascarilla es obligatoria y en otros no lo es. En el tercer grupo se encuentran quienes aún no han tomado una decisión al respecto.

La arbitrariedad de las medidas anticovid está desatada en lo que muchos expertos consideran los coletazos finales de la pandemia. La desescalada está siendo tan aparatosa que la mayoría de la población le ha perdido totalmente el respeto a todo.
En España, donde sigue siendo obligatorio llevarla por la calle, se producen situaciones cómicas que me recuerdan mucho a las vividas en países bananeros donde la policía ni siquiera se esfuerza por fingir que hay que cumplir con los caprichos de palacio. En La Habana había un señor que se vestía de fontanero para vender los quesos y embutidos que hacía en casa, un mercadeo entonces prohibido. La propia policía compraba su mercancía en plena calle y a todo el mundo le parecía muy divertido.
Si uno se para un rato frente a la comisaría de la calle Leganitos, en Madrid, puede observar un espectáculo parecido. Hay gente que se saca la mascarilla del bolsillo cuando se da cuenta de lo que tiene delante. Otros ni siquiera hacen el esfuerzo y transitan desembozados. Los agentes ni se inmutan. Ya no les hace gracia, ni ven necesario fingir. Y en la puerta del Congreso de los Diputados pasa tres cuartas partes de lo mismo.
Pero lo que más me sorprende de todo esto es comprobar que un porcentaje alto de la población -yo diría que mayoritario- sigue cumpliendo escrupulosamente la normativa de cubrirse la boca en exteriores, una medida a la que le quedan menos seguidores entre los virólogos que al partido de Inés Arrimadas.