«La guerra no es bella, pero forma parte de la historia»

Álvaro de la Paz
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«La guerra no es bella, pero forma parte de la historia» - Foto: VÁ­ctor Ballesteros

Una parte significativa de la obra de Augusto Ferrer-Dalmau (Barcelona, 1964) descansa en el Museo del Ejército de Toledo. «Hay quien no sabe qué hizo su tatarabuelo ni en qué guerra estuvo», señala.

Una parte significativa de la obra de Augusto Ferrer-Dalmau (Barcelona, 1964) descansa en el Museo del Ejército de Toledo. El artista define a la ciudad como «una de las más bonitas de España por la belleza estética y por lo que representa»

Los conflictos bélicos son la fuente donde bebe su inspiración. ¿Hay belleza en la batalla?
No es que la guerra sea bella, es que la guerra forma parte de nuestra historia, de la propia historia del mundo y la humanidad. Sin ella no estaríamos donde estamos ahora. ¿Por qué? Porque ha habido gente que ha luchado a muerte por vivir.
Me gusta mucho la caballería. La imagen del caballo como arma de guerra es estética, bonita y romántica. Es potencia.
La sociedad española sigue pendiente de su última Guerra Civil. Le sobrevive el mito de que la protagonizaron los soldados por encima de las armas.
Las guerras civiles son una desgracia para cualquier país. Matarnos entre hermanos es lo peor que podemos hacer. Es cierto: la Guerra Civil fue una guerra de mucho cuerpo a cuerpo, el mundo de la maquinaría no había llegado. Era la fiel infantería contra la fiel infantería. Aquella guerra la podía haber ganado cualquiera de los dos bandos, porque ambos eran igual de valientes, de un lado y de otro.
La Guerra Civil es triste para mí. He hecho algunas cosas muy personales para algunas portadas y obras concretas, pero no quiero tocar el tema hasta el día que deje de ser un arma política. Cuando llegue ese momento me volcaré para pintar muchas obras.
¿Pervive un desconocimiento generalizado sobre la historia de España?
El problema es que durante muchos años, una gran parte de la gente, especialmente los jóvenes, no sabían algo tan importante como quiénes eran los últimos de Filipinas. Yo lo estudié por la edad que tengo, pero las nuevas generaciones no conocen nada de esta historia. En muchas academias militares del mundo, incluida la Academia Militar de Rusia, se estudia la hazaña de los últimos de Filipinas. Se refieren a ello marcándolo como un ejemplo de valor y abnegación. En España lo estamos descubriendo ahora, igual que a las figuras tan importantes de Bernardo de Gálvez o Blas de Lezo. Y los estamos redescubriendo gracias al trabajo de escultores e historiadores que rescatan a muchas figuras que estaban en el olvido. Eso crea un sentimiento de orgullo de lo que somos y de donde venimos.
¿Cree que tiende a esconder lo militar por ser contrario al ideal de paz?
Llevamos tres generaciones que no sabemos lo que es una guerra. Esto es un hecho inaudito en la historia de la humanidad: antes se sabía que una generación iba a ir a una guerra, fuera la que fuera. Quizás no valoramos que gracias a esos hombres pasados disfrutamos la paz que hoy tenemos. Hay que tener un poco más de sentido de orgullo. Estos hombres, que son nuestros abuelos, lo hicieron todo. Mucha gente no sabe lo que hizo su tatarabuelo ni en qué guerra estuvo. Pero murieron y lucharon para estar donde estamos ahora. Y eso hay que agradecérselo.
Se ha especializado en gestas, hazañas y grandes relatos épicos.
Ahora estoy trabajando en la figura de Juan Sebastián Elcano en su quinto centenario de la vuelta al mundo con un gran cuadro que irá al Museo Naval y espero que esté terminado para septiembre. Este año también se conmemora la llegada de Hernán Cortés al actual territorio mexicano y este verano empezaré un cuadro que me ha encargado una facultad de Filosofía de México.
Hace poco expuse en Los Inválidos de París y fui premiado por el Gobierno de Rusia por una obra sobre Siria. Recientemente, el Ministerio de Exteriores español me condecoró por la exposición Bernardo de Gálvez y la presencia de España en México y Estados Unidos de 2015 [Ferrer-Dalmau pintó el cuadro Por España y por el Rey, Gálvez en América].
Hemos creado esta nueva corriente de pintores de historia que no lo son solo de guerra. Queremos aglutinarnos en una escuela de pintores de guerra. Estoy trabajando en este proyecto y creo que lo conseguiré en un par de años.
Nació en Barcelona. ¿Expone allí?
No. Me duele Barcelona; me duele Cataluña. Hace años que no voy por allí. Vivo en Madrid. Barcelona tiene que volver a la normalidad, ya va siendo de ahora. Deseo que Cataluña vuelva a integrarse en este proyecto llamado España.