scorecardresearch

La policía se centra en un sospechoso del crimen de Lorenzo

F. J. R.
-

A las pocas horas de la muerte del joven se produjo un registro domiciliario en el número 8 de Río Yedra, descartándose la implicación de un vecino de la urbanización. Eso ha centrado el trabajo policial en otro presunto culpable del asesinato

Lugar exacto de la muerte del joven Loren. - Foto: Yolanda Lancha

Inexplicable y salvaje. Son dos de los adjetivos que mejor definen al conocido en la ciudad como 'crimen de Halloween', ocurrido en el Parque Lineal del Polígono hace ya más de dos meses. Un suceso tan sorprendente, y con componentes tan tétricos, que tiene aún en vilo a todo un barrio y en el que los investigadores de la Policía Nacional no han dejado de trabajar a pesar de que no se ha producido ninguna detención al respecto.

Las pesquisas siguen su curso y se espera que ahora, con la entrada en el caso desde el pasado mes de diciembre de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Madrid, se pueda dar un empuje a las primeras investigaciones realizadas por la Brigada Provincial de Policía Judicial.

Los trabajos de los policías toledanos tuvieron un arranque frenético. En este tipo de crímenes las primeras 24 horas son cruciales, y fue en ese lapso de tiempo cuando se produjeron los primeros resultados, merced a los distintos testimonios y a la colaboración ciudadana.

La policía se centra en un sospechoso del crimen de LorenzoLa policía se centra en un sospechoso del crimen de LorenzoEn esos momentos los objetivos policiales se fijaron en un sospechoso, aunque finalmente el registro de su domicilio terminó por descartar su implicación y abrió la investigación a otro posible autor material, también vecino del barrio, sobre el que, según ha podido contrastar La Tribuna, se centra ahora el caso.

Los hechos ocurridos la pasada noche de Halloween son de sobra conocidos en la ciudad, aunque los rumores, acrecentados por la alarma social, han hecho que no todos tengan claro qué sucedió.

La madrugada del pasado 1 de noviembre, el joven de 21 años Lorenzo Pompiliu, 'Loren' para los amigos, perdió la vida violentamente a consecuencia de un fortísimo tajo en el cuello producido por un machete. No por un cuchillo ni por una katana, sino «un machete de grandes dimensiones y punta curva», tal y como demostrado en los informes policiales y forenses.

Un hombre disfrazado con una máscara (tipo calavera o de Scream, según el testigo del ataque; o de Viernes 13 para otros supuestos testigos previos) fue el encargado de sesgar su vida tras pedir a Loren, y un amigo que en esos momentos le acompañaba por el parque, que le entregaran «todo lo que tengáis».

La cronología de esa fatídica noche comenzó mucho antes, sobre las 23:30 horas. Loren se desplazó con el testigo presencial hasta casa de un tercer amigo que reside por la zona del Instituto Juanelo Turriano. Allí estuvieron hasta las dos de la madrugada (todo en horario de verano, ya que esa noche además se produjo el paso al horario de invierno), momento en el que salieron a dar un paseo por el parque «para tomar un poco el aire».

A las 2:25 horas se produjo el encuentro, en el Parque Lineal, a la altura de las calles Río Guadiloba y Río Cedena, con el que sería el asesino de Loren.

En un primer momento se acercó a ellos «cruzando por la calle Río Guayerbas» y, como se describe en la declaración policial del único testigo del ataque, no esgrimía el arma, sino que «llevaba el machete colgando de la mano izquierda».

Los primeros momentos fueron como de sorpresa para los asaltados, que le pidieron explicaciones de su actitud sin dar aparentemente mucha credibilidad al atraco. Eso provocó la reacción del asaltante, que golpeó con violencia el suelo con el machete a la vez que gritó en una actitud ya claramente violenta: «¡Que es de verdad, eh!».

Los dos jóvenes trataron de calmarlo, afirmando que llevaban poco dinero, saliendo Loren al paso para terminar de darle un billete. Loren preguntó en ese momento que cuánto le había dado y el agresor respondió «diez euros», poniendo delante de Loren el billete para que lo viera. En ese momento, el joven lo agarró y, sorpresivamente, el enmascarado reaccionó asestando un golpe de arriba a abajo con el machete, que le impactó en el lado izquierdo del cuello.

Cuando recuperó el brazo, con suma rapidez, lanzó otro golpe idéntico al amigo de Loren, pero éste logro esquivarlo, resultando tan solo herido leve en la oreja.

El asesino se dio entonces a la fuga y, sobre las 2:27 horas el único testigo del ataque llamó al 112 pidiendo ayuda para su amigo. La llamada quedó registrada y minutos más tarde se personaron en la zona un coche de la Policía Local, otro de la Nacional y una UVI móvil.

Nada pudieron hacer para salvar la vida de Loren, que presentaba «un corte de unos 15 centímetros de longitud» y «10 de profundidad» en lado izquierdo del cuello. Era una herida «mortal de necesidad» que produjo su fallecimiento en el acto a pesar de que su amigo intentó salvar su vida taponando la herida y realizándole una reanimación cardiopulmonar.

La hora de la muerte se fijó entre las 2:25 y las 2:30 horas, y el levantamiento del cadáver, tras la toma de muestras y fotografías por parte de la Policía Científica, tuvo finalmente lugar a las 3:50 de la madrugada.

El testigo aseguró a la policía que el autor era un hombre joven, de entre 170 y 175 centímetros de altura, al que no llegó a ver ni los ojos ni el pelo por llevar el rostro cubierto con una máscara «tipo calavera»; aunque sin descartar tampoco que fuera similar a la de la película de terror 'Scream'.

El asesino vestía ropa oscura y esgrimió el machete con la mano izquierda. Además, el testigo creyó recordar en su voz «matices latinoamericanos, aunque también podía ser español».

La verdad es que su testimonio ha sido fundamental en la investigación, pero también es cierto que la tremenda oscuridad de la zona (no se arregló el alumbrado hasta varios días después del asesinato) y la presión del momento pueden afectar a la capacidad para observar detalles.

Con todo, si bien es cierto que el testimonio del amigo de la víctima es importante, también lo fue otro que se registró horas más tarde en la comisaría de policía.

Una mujer telefoneó para comunicar que su hijo, menor de edad, en compañía de otros amigos, se encontró con un tipo de similar descripción al asesino media hora antes del ataque a Loren.

Fue en una urbanización muy conocida en el barrio por los problemas de okupación y el trapicheo de droga. Se trata de los denominados como 'Pisos Negros', el número 8 de la calle Río Yedra.

Este menor se encontraba en el portal de un bloque de esa urbanización a las 1:50 horas, momento en el que uno de sus amigos decidió bajar a orinar al parking y se encontró a un hombre con máscara que «se sacó un machete de una funda que llevaba en la cintura al verle».

El grupo de amigos bajó al garaje en busca del individuo, pero no lo encontraron. Salieron a la calle y, sorpresivamente, el sujeto apareció detrás de un árbol. Dos de los jóvenes salieron corriendo hacia él, gritando, pero al ver que no se movía y que los esperaba con suma frialdad se pararon a cuatro o cinco metros y le gritaron: «¿Qué pasa?».

El sujeto dio entonces un paso hacia ellos, se agachó y dio dos golpes con el machete en el suelo (que aseguran llevaba en la mano derecha), haciendo saltar chispas. Luego golpeó a un árbol cercano, cortando varias ramas.

Los menores decidieron marcharse y, cuando se habían alejado, el sospechoso comenzó a perseguirles «levantando mucho las piernas, como a saltitos». Parecía interpretar un papel y, danzo zancadas muy grandes «como un psicópata».

Los chicos pararon un coche que circulaba por la zona, pero eso no hizo huir al sospechoso. Que permaneció inmóvil hasta que el vehículo se fue, momento en el que se marchó por donde vino.

Estos jóvenes ofrecieron una descripción más detallada del individuo, al que vieron a la luz de la farolas. Dicen que medía sobre 185 cm y vestía una sudadera azul oscuro, pantalones vaqueros y zapatillas Adidas negras.

Además, la máscara con la que ocultaba su rostro (su pelo y sus ojos, porque tenía una telilla) fue descrita como la del protagonista de la película de terror 'Viernes 13'; de portero de hockey con manchas rojas.

El asaltante en ese momento no habló, pero los jóvenes se dieron cuenta de que el machete tenía «algo de color azul».

Los investigadores de la Policía Nacional dan plena veracidad a esta declaración del menor, y consideran que esa misma persona es el autor de la muerte de Loren.

Además, una llamada anónima de un vecino de la zona señaló un piso concreto de Río Yedra 8, en el que las autoridades acordaron rápidamente un registro.

Sobre las 14:00 horas del 1 de noviembre se produjo la entrada en dicho inmueble bajo un fuerte dispositivo policial, aunque ese registro resultó del todo infructuoso y, el supuesto sospechoso, resultó descartado de la investigación como asesino de Lorenzo.

Así, el trabajo de la policía se centra ahora en un único posible culpable que también sería del barrio. Además, consideran probado, ya que esa noche llovió y los menores vieron a este hombre seco, que esta persona se encontraba en el interior de la urbanización de Río Yedra 8 desde hacía bastante tiempo.

Este principal sospechoso encajaría con la descripción ofrecida tanto por el testigo presencial como por los menores y por un testigo que vio huir al asesino.  Hasta donde ha tenido acceso este periódico de la investigación, se están reuniendo indicios y pruebas para poder demostrar quién se esconde tras la máscara del asesino de Loren.