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Enrique Sánchez Lubián

En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Un día, un recuerdo, una deuda

03/11/2022

Amanecía el martes seis de junio de 1944, cuando en el cementerio de Toledo un pelotón militar ajustició a Vicenta Gómez Mora de veintiocho años de edad, casada y vecina de Yepes. Fue la última fusilada en nuestra ciudad víctima de la represión franquista contra quienes se mantuvieron leales a la República. Al día siguiente, como si tan infame crimen no importase para alterar el cotidiano devenir toledano, comenzaron las celebraciones del Corpus Christi presididas por el alcalde Andrés Marín y el arzobispo Plá y Deniel, a quien la vicepresidenta Yolanda Díaz acaba de retirarle la Medalla al Mérito en el Trabajo, al amparo de la nueva ley de Memoria Democrática.
Uno de los objetivos de esta ley, que Núñez Feijóo quiere derogar si gana las próximas elecciones generales, es el reconocimiento, la reparación moral y la recuperación personal y familiar de quienes, padecieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual en el periodo comprendido entre el golpe de Estado del 18 de julio y la Dictadura franquista hasta la aprobación de la Constitución de 1978. Se han declarado ilegales y nulas todas las condenas y sanciones impuestas por dichas razones durante ese periodo, pudiendo sus familiares solicitar del Estado la correspondiente Declaración de reparación y reconocimiento personal, así como su derecho a figurar en el Censo Estatal del Víctimas que la norma contempla.
Los registros oficiales recogen pocos datos de Vicenta: su nombre y apellidos, su edad, su estado civil, su procedencia, la causa de su fallecimiento (enmascarada bajo el cínico eufemismo de 'hemorragia') y su enterramiento en una fosa común. Y lo mismo ocurre con miles de hombres y mujeres de toda España, quienes pagaron su compromiso político con la vida, la libertad o el exilio. Ahora, con la entrada en vigor de esta ley, todos ellos ya tienen un día para ser recordados, el 31 de octubre, fecha en que la Agrupación Local del PSOE y la Asociación 'Manuel Azaña' les han honrado en el cementerio toledano, haciendo realidad algo que se dice en el preámbulo del flamante texto legal: «el olvido no es opción para un democracia». Por Vicenta y por cuantos como ella sufrieron tanta sinrazón, que así continúe haciéndose todos los años.