Braulio, el arzobispo que devolvió el Corpus al jueves

ADM / TOLEDO
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Primado pero no cardenal. Se trata del único arzobispo de Toledo y Primado de España que no ha sido elevado a cardenal desde el siglo XVIII

Braulio Rodríguez, arzobispo emérito de Toledo. - Foto: David Pérez

«Como diría Juan XXIII, yo soy solo un arzobispo». Fue la primera declaración de Braulio Rodríguez Plaza que recogió La Tribuna el mismo día que se produjo su llegada a Toledo, el domingo 21 de junio de 2009. Testimonio de humildad que, en realidad, leído once años después, parecía presagiar que el nuevo prelado no llegaría a recibir el capelo cardenalicio, siendo uno de los escasos arzobispos de Toledo y primados de España -el último fue Francisco Valero y Losa, a comienzos del siglo XVIII (en 2020 se cumplen exactamente dos siglos de su muerte)- que no han formado parte del colegio romano. Con todo, Toledo le recordará como el arzobispo que devolvió a la ciudad el jueves de Corpus, poniendo fin a una reivindicación con veinte años de historia. Cuando se produjo su llegada a la sede era conocido como el ‘obispo del Duero’, ya que pese a proceder de un pueblecito de Madrid próximo a Toledo, Aldea del Fresno (donde nació en 1944), había permanecido más de veinte años al frente de las diócesis de Osma-Soria, Salamanca y Valladolid. 
Quienes han conocido su gestión -en junio de 2019, coincidiendo con sus diez años en Toledo, todos sus textos y homilías fueron publicados en un triple volumen- destacan su firme implicación pastoral, su compromiso con Cáritas y su defensa del rito mozárabe, singularidad en la que han coincidido los prelados más políticos de la archidiócesis toledana, de Cisneros a Marcelo González, pasando por Lorenzana. Fruto de este interés fue la misa mozárabe que ofició en San Pedro del Vaticano el 17 de noviembre de 2011, el mismo año en que recibió en Toledo a miles de jóvenes procedentes de la Jornada Mundial de la Juventud que tenía lugar en Madrid. Braulio Rodríguez fue también el arzobispo del Año Greco, cuya implicación fue fundamental para el buen desarrollo de esta celebración en 2014.
Una mirada atrás para recordar estos once años al servicio de la archidiócesis obliga a remontarse a una calurosa jornada de junio de 2009, en la Puerta de Bisagra, donde fue recibido por las autoridades municipales. Alternativa Laica criticaría que el alcalde de la ciudad -en aquel entonces, Emiliano García-Page- fuese quien acudiera a saludar al nuevo prelado y no al revés. El arzobispo de Toledo número 120 tomó posesión ante seis cardenales, diez arzobispos y más de treinta obispos. Apenas dos meses después, llamaba a la calma en titulares que bien podrían recordar a los de nuestros días, recomendando sosiego ante la supuesta pandemia de Gripe A que desaconsejaba que los fieles besasen la medalla de la Virgen del Sagrario. En 2009 presidió los actos con motivo del centenario del cardenal Sancha, incluida la instalación del grupo escultórico que desde entonces ocupa la plaza de Juan de Mariana.
El Plan Pastoral Diocesano 2012-2021, del que destaca su gran apoyo a las parroquias, está considerado una de sus principales medidas. Asimismo, su especial apoyo a Cáritas y su creación de plataformas como el Proyecto Mater (dirigido a madres en riesgo de aborto) o el Grupo Santa Teresa (para ayuda y acompañamiento a mujeres separadas o divorciadas), este último recibido en Roma por el papa Francisco. Entre 2013 y 2018 fue fundamental el apoyo prestado por el obispo auxiliar, Ángel Fernández Collado, en la actualidad obispo de Albacete.
El aborto, la eutanasia, la retirada de los crucifijos de las aulas -promovida en 2009 por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero y sus socios de gobierno de ERC- o, mucho más recientemente, la asignatura de ‘Educación para la Igualdad, la Tolerancia y la Diversidad’, que se generalizará el próximo curso en las aulas de Castilla-La Mancha, han sido algunas de sus principales críticas a las administraciones públicas (de todo color, pues a menudo lamentó que los partidos conservadores antepusieran la disciplina de voto a cuestiones como el aborto). Varias de ellas especialmente polémicas, como una homilía de comienzos de 2016 tras la que fue criticado por relacionar el divorcio con la violencia. Durante los últimos años ha sido muy enconada su postura en contra de la ideología de género. Otra de sus reivindicaciones, mucho más pintoresca, ha sido el empeño en combatir la dimensión «pagana» de Halloween mediante la fórmula de Holly win, promoviendo la celebración de la fiesta de Todos los Santos.
Los escándalos que han sacudido la archidiócesis en estos once años no han sido muy numerosos, aunque entre ellos hay acusaciones tan graves como el encubrimiento a sacerdotes pederastas -el ejemplo más reciente en Talavera de la Reina- que motivó, durante el verano de 2019, la instalación de la exposición Pederoclastia, por parte de Fernando Barredo de Valenzuela, en la antigua iglesia de San Vicente, sede del Círculo de Arte. También alcanzó relevancia nacional el escándalo del párroco de Noez, Samuel Martín, acusado en 2010 por prostituirse y desvalijar los fondos de las hermandades del municipio.