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«Esto es Saigón, como en Vietnam»

F. J. R.
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Agentes de policía y vecinos destacan el foco de delincuencia de las 148 viviendas sociales, los conocidos como 'Pisos Negros', con un 20% de okupación y una alta venta de droga

«Esto es Saigón, como en Vietnam» - Foto: David Pérez

Todos en el Polígono los conocen como los 'Pisos Negros', por el inusual color de algunas de sus fachadas, pero la urbanización es mucho más amplia. Se trata del número 8 de la calle Río Yedra, el proyecto de 148 viviendas sociales de la empresa pública Gicaman (Gestión de Infraestructuras de Castilla-La Mancha), adscrita a la Consejería de Fomento, que se levantaron hace años para facilitar el acceso a una vivienda a personas con dificultades económicas.

Muchas familias se asentaron allí, pero otros muchos pisos quedaron sin adjudicar. A los problemas iniciales de deficiencias constructivas, comenzaron a añadirse otros de convivencia. Los pisos vacíos empezaron a ser okupados y, con la llegada de algunos de esos inquilinos, afloró la inseguridad y la droga.

«Hace dos años o así que aquí se rompió la convivencia. No todo el que okupa es malo, pero hay otros que sí», afirma un vecino de Río Yedra, que no quiere dar su identidad por miedo. No es la primera vez que tiene algún enfrentamiento con algunos de los okupas, y no se refiere únicamente a insultos y amenazas.

«Esto es Saigón, como en Vietnam» «Esto es Saigón, como en Vietnam» - Foto: ï»Yolanda LanchaLa delincuencia en esta zona del Polígono está en auge desde hace mucho tiempo pero, tras el asesinato en la noche de Halloween de 2021 de un joven con un machete, la preocupación de los vecinos del entorno ha crecido.

Y es que, la investigación policial da por hecho que el asesino salió del garaje de los 'Pisos Negros' minutos antes de acabar con la vida de un chico de 21 años en el Parque Lineal. Un grupo de menores asegura que lo vio, y que se comportó «como un psicópata» con ellos. Iba disfrazado del protagonista de las películas de Viernes 13, con máscara de hockey y machete auténtico incluido. Los asustó y persiguió, pero no llegó a atacarlos.

En los primeros momentos de la investigación, la Policía Nacional consideró que el asesino podría ser un vecino de la urbanización, y llegó a producirse un registro de un domicilio sin éxito.

«Esto es Saigón, como en Vietnam» «Esto es Saigón, como en Vietnam» Desde entonces, ha sido bastante habitual ver patrullas de Policía Nacional por la zona y en interior de la urbanización.

«La policía está aquí cada dos por tres», señala otro vecino, algo que confirman desde el propio cuerpo. «Hemos trillado la zona, y eso es como Saigón durante la guerra de Vietnam. Hay hasta gente durmiendo en los trasteros de los garajes», señala un policía.

Se trata de un grupo de jóvenes de origen magrebí, unos veinte, que han okupado algunos trasteros. El garaje, con la puerta averiada la mayor parte del tiempo, problemas de orines, iluminación y humedades, es además zona de trapicheo de droga, «marihuana, principalmente, tanto aquí como con el instituto de al lado».

Los clientes acceden a la urbanización para comprar las sustancias, que no solo se limitan a unos pocos porros. «A mí me han llegado a preguntar que en qué piso se vendía caballo», confirma un residente, que sabe que allí se mueve mucho más de lo que parece.

«Antes estábamos bien, pero de aquí a dos años la cosa ha ido a mucho peor. Y no tiene pinta de que mejore», afirma el vecino de Río Yedra, que estima que un 20% de las 148 viviendas de Gicaman están okupadas.

Además de la droga, los destrozos del mobiliario de las zonas comunes de la urbanización son cosa habitual. El garaje no queda ninguna tapa, los portales han estado sin luces hasta hace nada y las paredes lucen con desconchones y pintadas.

También está el problema de las heces. Los contadores de luz han sido elegidos por compradores y consumidores de droga, y por algunos okupas, como improvisados servicios. Allí depositan sus excrementos, que en algunas zonas se acumulan como un potencial riesgo a la salud pública.

Otro elemento de peligrosidad está en que, en la práctica totalidad de las plantas se han roto los pomos de las puertas antiincendio, quedando bloqueadas, lo que supone un grave riesgo para los residentes, ya que solo se puede subir o bajar por el ascensor. En caso de incendio «eso se convertiría en una ratonera», explica un policía, que considera que parte de esos destrozos son por vandalismo y, otra parte, como método de controlar quién sube, ya que el ascensor se oye al llegar.

La Tribuna pudo comprobar la peligrosidad de algunos residentes de la urbanización, ya que en uno de los últimos reportajes realizados en la zona llegaron a arrojar un televisor desde una ventana de los pisos. Afortunadamente, impactó en el suelo sin dar a nadie.

«Algunos lo comparan con la antigua 'Ele' del Polígono, pero esto es mucho peor», confiesan los vecinos de los 'Pisos Negros', que van forjándose poco a poco su propia leyenda negra ante el temor de los vecinos, que claman por una intervención del propietario.

«Si a mí o a mi familia nos pasa algo yo se lo he dicho a ellos, el responsable será Gicaman, por no actuar a pesar de todas nuestras denuncias. No pueden mirar para otro lado», sentencia impotente este vecino de Río Yedra número 8.