La música en las postales de la Academia

J. Monroy
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Poco más de media docena de tarjetas, entre las más de mil que recopiló Luis Alba, recogen una actividad musical tan importante en la ópoca, como destaca José Luis Isabel en su reciente estudio

La música en las postales de la Academia

Parece que hace una eternidad ya, pero solo han pasado dos semanas desde que José Luis Isabel presentara en el auditorio del Museo del Ejército su última investigación, el que quizás sea primer libro referente en la historia de la música militar en España. ‘La unidad de Música de la Academia de Infantería de Toledo’ es un doble estudio de la música militar en España y de su desarrollo en la Academia.
En aquella presentación, Isabel explicaba que una de las labores que más han significado para esta Unidad de Música han sido los conciertos que daba antes de la Guerra, sobre todo en el Miradero. «Era la diversión de la ciudad, que no tenía otra que esa, acudir al Miradero a escuchar música», recordó. En su amplia investigación, Isabel, ha recogido todos los conciertos, sus escenarios y hasta las piezas interpretadas. En un primer momento, formaban la Unidad soldados de reemplazo, que dominaban algún instrumento, y a los que se extraía de sus unidades. Estaban coordinados por el director, un músico mayor, civil, contratado, que dirigía y enseñaba la música. Posteriormente, se amplían los contratos, hasta que se crea el Cuerpo de Músicos Militares desde 1931, que aprendían en la Escuela de Música Militar de Madrid.
La Unidad de Música, recoge también el estudio, ha llegado a tener hasta ochenta instrumentistas. La Academia contó también con rondalla y coro, que fue quien estrenó su himno.
La música en las postales de la AcademiaLa música en las postales de la Academia¿Qué legado de todo este trabajo ha quedado en fotografía? Curiosamente, Isabel descubrió durante su estudio que había muy poca bibliografía sobre la música militar en España. Parece que también quedan pocas imágenes, a tenor por lo menos de las postales publicadas por la propia Academia a principios de siglo XX.
De las más de mil postales recopiladas por Luis Alba y que hoy custodia el Archivo Municipal, apenas media docena recogen este tema musical. Es cierto que entre esta colección abundan las tarjetas que tratan temas deportivos, visitas o marchas de cadetes. Pero de música, poco y casi colateralmente.
La colección comienza con el baile en Cobisa que Garcés y Rodríguez publicaron en 1903, aunque sea sin que se vea a los músicos. No salen músicos en una postal, de hecho, hasta 1909. Lo hacen movidos, durante la visita de Alfonso XIII al campamento. Son dos personas en uniforme con un tambor que abren la comitiva.
La música en las postales de la AcademiaLa música en las postales de la AcademiaUn año más tarde, una postal recoge claramente el uso de una guitarra por uno de los cinco cadetes que descansan de la marcha hacia el encuentro del Escorial. Es la «alegre compañera de la vanguardia» recoge la tarjeta siguiente. La música ya parece algo habitual en la Academia. En 1911, una fotografía recoge a la rondalla, con sus guitarras, laudes, flauta travesera, trompa y hasta un violín. En el curso siguiente, hay preciosas postales del orfeón y de nuevo la rondalla.
La música, por lo tanto, parece algo propio del ocio de los cadetes. No se la ve, al menos no se la fotografía para postales, ni en visitas oficiales, ni en tarjetas adrede, como las de la música. Tampoco hay postales de pose de los músicos, más allá que aquella del orfeón, pero fue en un acto de jura de bandera, no un retrato como tal del grupo, como los de los diversos cursos. Sí vuelve a aparecer en un acto, un desfile del año 1923-24; de nuevo dos tamborileros de paso en pleno Zocodover.


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