Amboades

Miguel Ángel Flores


Bebidas del Medioevo

27/03/2020

En esta búsqueda del vino y sus artes, en los tiempos medievales, gracias a la curiosidad y visión de investigación, el gran autor San Isidoro de Sevilla, citaba en su obra Etimologías algunos de los subproductos, que podían derivar del vino, aunque bien se podrían llamar brebajes o acaso mejunjes. Sin duda eran simples combinaciones de los líquidos puros, los ‘merum’, con otros ingredientes, dando lugar a nuevos productos como estos ejemplos. Uno de ellos, el ‘saccatum’, se trata de una bebida que se obtiene mezclando agua y posos de vino, pasando después el líquido resultante por un filtro llamado saccus, también a este bebistrajo se le llamaba ‘aguachirle’. Había otro como el ‘oximelum’, resultado de una mezcla de vinagre y miel, y mantiene un equilibrio entre la dulzura y la acidez de estos ingredientes.
Otra bebida era el ‘passum’, producto del líquido de la prensa de uvas pasas, que posteriormente se cuece. Y por decir otro ejemplo de estas mezclas medievales, el ‘melicratum’, consecuencia de un vino al que se le mezclaba miel, haciendo que tenga una segunda fermentación, lo que incrementaba su grado alcohólico, también se le llamaba ‘vino mellem mixtum’. Como se ve, según estos datos que nos dejaron San Isidoro y otros autores de la lejana Edad Media, se puede saber cómo se hacían este tipo de bebidas, que en verdad paliaban las necesidades de alimento de los habitantes, según sus creencias en las distintas regiones donde se podía consumir vino. Me estoy refiriendo al área de Península Ibérica que estaba bajo la influencia cristiana. Siguiendo con el inquieto santo y obispo de Sevilla, en su gran obra Etimologías, también explica los nombres de algunas uvas, siguiendo los pasos de otro estudioso de la Época Romana, el autor Columela, que también era de origen hispano, de la antigua Bética provincia romana de Hispania. Isidoro el Santo Obispo pues, por sus investigaciones designó así el nombre de algunas de las variedades de uvas que existían en aquellos lejanos siglos, como la bitúrgica, la argitis, la inerticula, la mareótica, o la heluola, que quizá ahora sean las actuales, tempranillo, malvar o quizá albillo. Como estamos viendo, durante la Edad Media el vino tuvo una verdadera importancia de ser una gran bebida, tanto por el tratamiento y como por el estudio que ya se le daba, y no solo, por ser una bebida para los pobladores de las tierras europeas de creencias cristianas.