Cabalito

Ignacio Ruiz


Predicar y dar trigo

23/09/2020

A la política me decía mi padre que hay que llegar llorado de casa y con los codos en guardia contra las rémoras arribistas. Del servicio público probablemente algo de utópico habrá, pero los hay, y muchos, que quieren evangelizar con un ejemplo de sentido común, búsqueda de soluciones y menos arreos escenográficos y teatralizados. La gente ya está harta de tanta tontuna. Queremos una ciudad mejor, menos rebaba y más trabajo.
Y en esa defensa utópica del servicio al ciudadano, de la mejora de la calidad de vida de los vecinos puede darse el caso hasta de conseguir los objetivos marcados, si se sabe hacer, claro.
En Toledo se ha dado el caso, tras varios años predicando en el desierto político municipal, ahí está el anuncio, van a bajar los impuestos a los ciudadanos. Lo han vestido como eso, luego veremos cómo lo acometen. Pero era una medida necesaria pedida por todos y negada solo por unos. Pero han accedido, más vale tarde que nunca.
Tras un año de reducción de servicios públicos, de paralización de inversiones municipales para prestarle la cartera al presidente de su partido, la alcaldesa se ha bajado de la burra y tras un hercúleo esfuerzo de oídos sordos, durante meses, da la razón no sólo a la oposición sino a todos los sectores que clamaban estas medidas.
Toledo tiene demasiada presión fiscal, denunciado antes y durante la pandemia que vivimos. Si queremos sobrevivir como ciudad con servicios municipales tenemos que ayudar a que nuestros pequeños comerciantes sigan con nosotros. Que nuestros vecinos puedan ganarse la vida, dignamente, y la tasa municipal la pagarán cuando puedan, ahora no pueden y lo sabemos todos. Es una necesidad imperiosa.
Es momento de rescatarnos a nosotros mismos como ciudad. Aunque hayan sido tercos como mulas, las bajadas de impuestos eran obligadas y eso viene bien a los empresarios, a los ciudadanos y a toda la ciudad. Ahora falta que sepan hacer algo con el dinero, proyectos no faltan porque la ciudad los necesita: más zonas arboladas, recuperación de fachadas, calles, iluminación urbana, mejora de la movilidad, carril bici real, renovación e inversión en nuevas instalaciones deportivas, que andamos escasos de todo y abundamos en lo envejecido.
Pero una cosa es predicar y otra dar trigo.