Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


Cosmovisiones

23/01/2020

Los antiguos griegos llamaron al mundo cosmos, por lo que el sentido literal de cosmovisión sería la visión del mundo. Cosmos, a su vez, derivaba de un verbo cuyo significado es ordenar. Por eso, el trasfondo de la palabra cosmovisión expresaría el orden y la jerarquía de los conocimientos existentes conforme a los valores dominantes en un lugar y época determinada.

Es verdad que ninguno de nosotros se libra de tener su propia visión e idea del mundo de acuerdo con su experiencia particular. De hecho, uno de nuestros mejores recursos cognitivos es la analogía y razonamos en base a atributos que nos parecen iguales para explicarnos asuntos diferentes. Desde los albores de la humanidad, espontáneamente trasladamos nuestra experiencia y conocimiento de un campo a otro para tratar de comprender situaciones o problemas nuevos y actuar en consecuencia.

Además de cada pensador individual ocupado en sus contingencias, aquellos más poderosos de espíritu más resuelto y atrevido- y en desafortunadas ocasiones los más intrépidos por su ignorancia o maldad- son quienes proponen las grandes cosmovisiones teóricas propias de cada cultura y civilización. Cosmovisiones construidas desde una perspectiva con la que se intenta contemplar y explicar toda la realidad. Aunque muchas tengan un planteamiento razonable, al contemplar el mundo desde su propia e inmediata experiencia reducen la riqueza de la realidad del mundo, cayendo con frecuencia en el reduccionismo propio de la actitud cognitiva primigenia natural. Seguramente de mucha utilidad pero también fuente de prejuicios, convencionalismos y arbitrariedades.  Cada cosmovisión se convierte en la lógica común para el pensamiento y la acción de aquellos que la han interiorizado, convirtiéndose en un paradigma que limita el conocimiento puesto que no admite críticas, se escapa de la conciencia y se ocupa de excluir a los problemas y a las ideas que no le sean conformes.

Suelen ser causa de muchas de las controversias sociales y políticas actuales. Siempre han existido pero ahora, por el gran número de actores e instituciones participantes, presentan un desarrollo más complejo y es más complicado lograr algún tipo de acuerdo porque los miembros de los distintos paradigmas que emergen habitan en mundos diferentes, como explicaría Kuhn. Además, la evidencia, certeza de la que no se puede dudar, tan solo es una de las cuestiones implicadas y no sirve para cerrar los desacuerdos políticos e ideológicos frente a opiniones, pensamientos utópicos o falacias argumentativas.

Sin embargo, aunque cada cosmovisión considere qué opinión, información o argumento es relevante para sus valores y creencias, el conocimiento no se puede improvisar y solo se alcanza con decisión y esfuerzo intelectual.  Cuando mezclas y recolocas información sin rumbo ni orientación pasa como cuando tratas de montar un mecanismo sin instrucciones ni conocimiento. O bien, cuando empieza a tambalearse, tienes que lañar el entramado provisional para que no se derrumbe, o bien te sobran tornillos y piezas que no sabes para que sirven ni donde colocar- como las instituciones para algunos.