scorecardresearch

«Con dos dosis tenemos células memoria suficientes»

M.G
-

La vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología, Eva Martínez, considera que la tercera vacuna estaría indicada para personas inmunodeprimidas, trasplantados o con distintas patologías

«Con dos dosis tenemos células memoria suficientes»

Un reparto desigual y un Tercer Mundo cada vez más lejos. La vacunación contra el covid avanza a gran velocidad en los países desarrollados, incluso en algunos se ha inoculado una cuarta dosis en determinada población sin evidencias científicas que apunten su necesidad, mientras en otros muchos países «la población vacunada no llega al 3%» y se produce «un desequilibrio enorme» con importantes consecuencias porque «el virus se puede replicar con mayor rapidez y hay muchas más posibilidades de que aparezcan nuevas variantes y algunas sean de preocupación porque se acompañen de más hospitalizaciones y más mortalidad», explica Eva Martínez Cáceres, vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología.

Martínez ofreció ayer una conferencia en Toledo tras la invitación de Amnistría Internacional sobre la situación y el acceso global a la vacunación, su protección frente a la grave enfermedad, pero también se detuvo en hablar del virus, de los planes de vacunación, las terceras dosis y de la oportunidad de revisar estrategias.

En la desigualdad las cifras no ayudan. Únicamente tres de cada cien habitantes de países pobres están vacunados contra el coronavirus mientras Europa y Estados Unidos se encuentran immersos en una estrategia de vacunación que alcance y supere al 80% de su población. En este contexto, la Organización Mundial de l a Salud (OMS) ya ha avisado en más de una ocasión del egoísmo de los países desarrollados y de la necesidad de ser más solidarios para que la vacunación alcance el 70% de la población mundial a finales de este año con al menos una dosis.

«Ojalá se cumplieran estas previsiones», responde la experta, «pero tendrían que cambiar muchas cosas y si seguimos así no lo vamos a conseguir». Martínez insiste en el problema de la posible aparición de nuevas variantes, y añade que la vacunación ayuda también a reducir la transmisión del virus.

De momento, la pandemia se centra en Ómicron y en España los contagios continúan disparados, pero ya se habla de otra variante, 'ómicrom sigilosa' que los expertos vigilan y analizan de cerca. Martínez apunta que aún no se pueden establecer conclusiones, pero, «de momento, no causa mayor severidad de la enfermedad». Y opina que  es «demasiado pronto para avanzar que el covid se está gripalizando porque hay que esperar a ver si surgen o no nuevas variantes y cómo son» antes de dar un giro o dar por finalizada la pandemia.

La tercera dosis. La Sociedad Española de Inmunología apunta que la tercera dosis «mejoraría la eficacia y reduciría la transmisión», con lo que «podría ser beneficiosa» en la población adulta si se han cumplido seis meses de la segunda vacuna o de la infección. Sin embargo, la inmunóloga asegura que muchos inmunólogos plantearon ciertas reservas y pone especial atención en la población joven y en la adulta con buena respuesta porque no sería necesaria  si ya se tienen las dos dosis, «la pauta completa».

En su opinión, la tercera dosis «es necesaria en personas inmunodeprimidas, mayores, y enfermos con distintas patologías o personas con mala respuesta a la vacunación», pero  mantiene que la decisión se ha extendido a la población en general «porque Ómicron es muy infectiva».

Martínez explica que con dos dosis «ya tenemos células memoria suficientes, que actúan a los dos o tres días de la infección y producen anticuerpos, para que la enfermedad sea más leve». Tampoco ve oportuno inocular una tercera dosis si tras las dos vacunas se ha producido el contagio por Ómicron porque actúa como una vacuna más. Por tanto, cree que en el pasaporte covid debería figurar la infección «porque actúa como una tercera dosis» y entiende que debería replantearse la estrategia en aquellos países que exijan tres dosis para acceder, circular o permanecer allí «porque inmunológicamente no hace falta» y puede obligar a que muchas personas tengan que vacunarse teniendo anticuerpos suficientes para cumplir las medidas.

Martínez no es partidaria de la cuarta dosis y recuerda que hay un estudio clínico israelí que asegura «que la cuarta dosis no aporta nada sobre la tercera». Además, añade: «En las personas que no tienen una buena respuesta a pesar de estar vacunadas  habría que estudiar «la posibilidad de administrar otros tratamientos o antivirales porque una cuarta dosis no los protegerá».

De momento, no justifica más vacunas de recuerdo dos veces al año, «salvo que haya nuevas variantes que lo justifiquen y se vea claramente que es beneficioso. Desde el punto de vista inmunológico no es necesario».

-¿Y una vez al año?

-«Tendremos que verlo y estudiar la evolución de la pandemia. Lo más importante es conseguir que los no vacunados se vacunen.

 

Esclerosis múltiple Un reciente estudio científico de la Universidad de Harvard está dando mucho que hablar. Un grupo de científicos plantea la posibilidad de que el virus de Epstein-Barr, conocido como el virus de la enfermedad del beso,  juegue un papel fundamental como desencadenante de la esclerosis múltiple. En este caso, la investigación se ha realizado en 10 millones de reclutas militares estadounidenses y se ha observado que todos los que padecían esclerosis múltiple habían pasado este virus.

Quizá es pronto para establecer conclusiones. La inmunóloga Eva Martínez, reconoce que los virus están siendo objeto de estudio desde hace años. «Se postula que muchos virus de la infancia pueden ayudar a desencadenar algunas enfermedades autoinmunes», explica. En este caso concreto, «se ha visto que el virus de la enfermedad del beso puede ser uno de los factores desencadenantes de la esclerosis múltiple, pero lo cierto es que entre el 80 y el 90%de los niños lo han pasado y hay que decirlo porque es un tema importante».

De momento, es prematuro  establecer conclusiones, en su opinión, y remarca que en caso de que fuera así «no es el único desencadenante porque también cuentan los factores genéticos y otros del sistema inmunológico que pueden hacer que se desencadenen enfermedades autoinmunes»