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Enrique Sánchez Lubián

En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Valor de ley

21/07/2022

La rabia con que las derechas, y quienes amplifican sus bilis, han acogido el brillo del presidente Sánchez en el Debate del Estado de la Nación es uno de esos júbilos que merecen saborearse en estos calurosos días. No hay más que observar por dónde respiran tus adversarios para saber si el camino emprendido es el correcto o no. Si uno lee en La Razón cómo se censura a la ministra Belarra por haberse presentado en el Congreso de los Diputados con «una batita suelta, que lo mismo te sirve para freír unas sardinitas que bajar a por el pan», entiende que la caspa (amén del machismo destilado) con que algunos aderezan sus juicios sobre la mayoría gubernamental es de tal calibre que invitan a implorar: «líbreme Dios de semejantes semovientes».
Cuanto ocurrió la semana pasada en el Congreso, desde los tan ansiados anuncios del presidente sobre nuevos impuestos a la banca y a las eléctricas, amén de otras medidas de calado social, pasando por la convalidación del real decreto para paliar las consecuencias de la guerra de Ucrania o la aprobación de la Ley de Memoria Democrática, demuestran que cuando llega la hora de hacer política y buscar apoyos para sacar adelante iniciativas y propuestas legislativas, este Ejecutivo, aunque sea al tran-tran, sigue contando con el respaldo de la Cámara. Y eso, en democracia, es valor de ley.
Llevados por su afán deslegitimador, y como no pudieron pregonar a los cuatro vientos que la coalición gubernamental salía resquebrajaba del Debate por sus discrepancias internas o que la simple presencia de Feijoo, sentado silente entre los suyos, había sido suficiente para derrotar a Sánchez, determinados medios no dudaron en cargar contra el propio acto parlamentario en sí. No han faltado voces diciendo que la forma en que está planteado el mismo es beneficioso para el presidente, concebido como un trámite a mayor gloria suya, donde el resto de intervinientes son meras comparsas para su lucimiento, e incluso que las medidas propuestas no tendrán recorrido, pues ellos han decidido que una mayoría de personas no las cree efectivas. En fin, como suele decirse en la calle, excusas de mal pagador. Así es que, satisfecho por este final de curso político y discrepando de cuantos agoran que un nuevo ciclo ya está aquí, no viene mal recordarles aquello de «¡ladran, luego cabalgamos!».