scorecardresearch
Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Un cadáver político

21/06/2022

Aguantará lo que quiera porque cuenta con la necesaria mayoría parlamentaria, pero Pedro Sánchez es un cadáver político.

Estaba en la cuerda floja desde hace tiempo, pero la bofetada inconmensurable que ha recibido en las andaluzas lo han matado sin posibilidad de recuperación. Hará declaraciones triunfalistas, se negará a hacer una lectura nacional a las elecciones andaluzas, presumirá de sus importantes medidas sociales y dirá que es víctima de una operación de fachas. Hasta es posible que se apunte a la idea de que el éxito de Juanma Moreno se debe a los fondos que le suministró La Moncloa para luchar contra el Covid, como ha hecho Lastras, el personaje más alucinante que ha pasado nunca por Ferraz. Pero los españoles saben muy bien por qué ha perdido Pedro Sánchez Andalucía, como lo saben los que siguen su patética trayectoria y han echado ya las cuentas: el PSOE no ha ganado ninguna de las cinco elecciones a las que se ha presentado con Sánchez en La Moncloa.

Sánchez, además de llevar al PSOE a la peor situación de su historia, a profundidades imposibles de superar, se ha cargado a la izquierda con la que formó coalición y también a la de aquellos con los que se asoció para salvar dificultades parlamentarias. Podemos e Izquierda Unida han tenido un resultado que, cualquier político con prestigio, habría abordado con su dimisión para salvar al menos su dignidad personal, como ha hecho Juan Marín ante el fiasco de Ciudadanos. Pero esa izquierda podemita y comunista, contagiada del ego superlativo de Pedro Sánchez, seguirá adelante como si nada.

Yolanda Díaz incluso pensará que está llamada a convertirse en la gran líder que puede sustituir a Pedro Sánchez. Patético. Se pondrá a "escuchar", convocar reuniones, a presumir de que cuenta con importantes adhesiones inquebrantables, cuando lo único que ha sumado hasta ahora en su tan publicitada "suma" es a Iñigo Errejón, con reticencias y para darle en la crisma a Iglesias y Montero. Ya había sumado antes a cuatro mujeres con las que se fotografió en Valencia y de las que dos están imputadas. No dimiten, hacen lo contrario de lo que predican.

A lo mejor, el resultado andaluz ha venido bien a la izquierda de convicciones inamovibles, que se siente comprometida con los ciudadanos, en lugar de dar prioridad a la colocación de familiares y amigos. A lo mejor, ese resultado, peor de los que auguraban los pronósticos más negativos, da empuje a los socialistas que llevan tiempo escandalizados por las iniciativas, pactos y actuaciones de Sánchez y sus socios, pero no se atrevían a actuar por respeto a las siglas PSOE y, algunos, por temor a ser eliminados de las listas electorales.

La hora de Sánchez ha acabado, o está a punto de acabar porque la marca PS contamina a quien la toca. Es, por tanto, la hora de que socialistas decentes, que los hay, entren en acción.