PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Trasvase a la inundación

Fue el martes y no daba crédito a lo que veía. Camino de Albalate de Zorita y al pasar por la cercanía de La Bujeda, el pequeño embalse desde donde parte ya el canal del trasvase Tajo-Segura pude comprobar que bajaba  lleno, el agua corría a toda velocidad y, en suma, estaba en plena actividad. Tras haber estado largos días impactado por las imágenes de una Murcia angustiada bajo las aguas parecía algo inaudito, el colmo de la estupidez.
Pero era así, el trasvase decidido a principios de septiembre se estaba ejecutando a pesar de todo ello. Había comenzado el lunes de mañana y estaba previsto trasvasar un total de 22,7 hectómetros cúbicos pues quedaban pendientes 6,6 del trasvase aprobado en agosto que se añadían a los 16,1 aprobados ahora. Pero no solo era eso, un dato más hizo que ya el estupor fuera total. Resulta que las riadas e inundaciones han destrozado los canales de postrasvase y el agua de llegar hasta allí solo haría que perderse y contribuir aún más al cenagal.  Así que no va a llegar, al menos por ahora. Se está almacenado en el pantano de Alarcón.
¿Y por qué todo ello? ¿A qué se debe algo que de primeras parece el más absurdo de los disparates? Pues resulta que si no se trasvasa ahora, ya no se podrá luego, pasado el 30 de septiembre, trasvasar, pues es cuando finaliza el año hidráulico y esas cantidades entonces habrían  de permanecer en el Tajo. O sea, había que llevársela sí o sí y cuanto antes.
Porque la cabecera del Tajo, ha bajado incluso esta última semana en casi seis hectómetros cúbicos, está en cada vez peor situación y casi al límite de lo establecido para poder trasvasar. Entrepeñas tiene almacenados 248,16 Hm3 (30,52%) y Buendía 220,09 Hm3  (12,99%). En conjunto 468,25 Hm3 . Si se descuentan los 22,7 que ahora se están vaciando, resulta que se quedan en 445,3 Hm3 . Y el mínimo establecido para poder trasvasar está establecido en 400 Hm3. A partir de ahí está prohibido por ley poder trasvasar. Salvo, entiendo, caso de extrema necesidad de agua de boca para la población.
Ese es el relato y los datos. Hay que añadir a ellos que los pantanos de la cabecera del Segura se encuentran todavía más bajo mínimos que los nuestros, alrededor de un 20%, mientras que los de la zona baja están desbordados y han tenido que desembalsar. De hecho, el Segura insiste en pedir de manera urgente aún más trasvases lo que añade extrañeza y confusión a las gentes con la imágenes de la terrible gota fría en la retina.
Saben mis  paisanos que, contra la ventolera ahora general, nunca he compartido el vocerío aldeano sobre el agua. Para mí, la tragedia fue que se rompiera en mil cachos la idea de progreso, avance y futuro que era «un bien común de todos los españoles», y que la España húmeda debía ser conectada con la seca y compartir ese recurso. Algo que se mantuvo desde el siglo XIX, fue el sueño republicano de Prieto (en su época se diseñó el plan de pantanos que llevó a efecto luego el franquismo) y fue yugulado con la liquidación del Plan Hidrológico Nacional (votado también por los socialistas, Bono, de Castilla-La Mancha)  por parte del dúo letal formado  Zapatero y Narbona (su ahora pareja Borrel en su tiempo no sólo estaba a favor del trasvase del Ebro sino que era el doble del que luego se aprobó con Aznar). Soy partidario de trasvases, pantanos... y acueductos. Sobre todo cuando, como el frustrado del Ebro, son de desembocadura. Y soy partidario de éste... ¡cuándo haya agua en cantidad suficiente en los embalses! Quede clara mi posición y no me tomen el número cambiado. Pero hoy toca es poner los datos encima de la mesa ante lo que resulta una verdadera alucinación. Un trasvase a la inundación.