Me la juego

Ana Nodal de Arce


Toledo improvisa con su Rey

Hay acontecimientos que marcan el devenir de una ciudad, que dejan una huella eterna. Así, nadie entendería el Año Greco o Carolus sin Toledo. Pues me temo que eso no va a ocurrir con la conmemoración del VIII centenario del nacimiento de Alfonso X El Sabio en nuestra ciudad. Lo que leo hasta el momento más bien me están recordando a ese año gastronómico en el que se batió el récord de partir jamón en la plaza del Ayuntamiento, en pleno verano y con el preciado manjar más tieso que la mojama.
Seamos claros: Alfonso X El Sabio no ha sido valorado en Toledo como corresponde a un rey que impulsó la Escuela de Traductores en la Ciudad de las Tres Culturas, escribió versos, hizo prevalecer el castellano sobre el latín, fue un experto jurista e incluso un loado compositor musical, entre otros muchos talentos.
Que haya pillado casi por sorpresa el nacimiento de este monarca ejemplar no parece muy lógico, dado que ocurrió  hace 800 años. Que Toledo quiera encabezar la celebración haciendo todo un recital de improvisación a poco más de un año de la efeméride tampoco es sensato. Se debería haber creado hace tiempo una Fundación para convertir este hecho en un hito cultural de primer orden. Para ello, no solo hubiera sido necesario involucrar a la Casa Real, que da caché, sino a otros agentes culturales y grandes empresas que sufragaran una programación cultural de elite que convirtiera a Toledo en foco de atracción mundial. Mientras, se habla de una gran exposición, no se sabe dónde, se anuncian mercadillos medievales (¡nooo!), se baraja recuperar el Premio de Novela Histórica que lleva el nombre del monarca o se lanza la peregrina idea de levantar otra estatua al rey Sabio, cuando ya dispone de una medio abandonada en el Parque de las Tres Culturas.
Así las cosas, un campeonato nacional de ajedrez o un congreso de meteorología, disciplinas a las que era también aficionado el monarca toledano, se perfilan como eventos representativos de tan provechoso reinado. Que no digo yo que no estén bien, que conste, pero a quienes organizan esta celebración hay que exigirles más. Y aunque la prisa no es buena consejera, si se derrocha creatividad, imaginación y algo de dinero se puede diseñar un calendario acorde a lo que la fecha merece. Veremos.



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