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Arranca la obra de La Milagrosa para albergar un centro cívico

Lola Morán Fdez.
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El proyecto de rehabilitación integral del inmueble del Paseo del Muelle supone una inversión cercana al millón de euros y tiene un plazo de ejecución de 6 meses

Arranca la obra de La Milagrosa para albergar un centro cívico - Foto: L.T.

Las obras de rehabilitación integral de la antigua clínica La Milagrosa han arrancado con la intención de convertir al edificio en un centro cívico abierto a toda la ciudadanía y, más en concreto, a los vecinos del barrio en el que está enclavado. Los trabajos, adjudicados a la empresa talaverana Iniciativas RFE, S.L., cuentan con un presupuesto cercano al millón de euros, tal y como recordó la alcaldesa, Tita García Élez, durante la visita que giró este miércoles al inmueble acompañada por la presidenta de la asociación de vecinos La Milagrosa, Carolina Moreno, y los responsables del proyecto.

Allí subrayó que esta intervención, que se enmarca en la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (EDUSI) y está cofinanciada en un 80% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional FEDER, permitirá «la recuperación de un espacio emblemático» para la ciudad y de manera especial para los vecinos de este barrio talaverano. De hecho, señaló que este proyecto, junto al de la rehabilitación de la antigua central hidroeléctrica, es uno de los más importantes que se van a acometer, puesto que suponen la recuperación de «espacios que estaban perdidos y condenados al abandono, año tras año y con el paso del tiempo» y podrán ser disfrutados por la ciudadanía.

Este es, dijo, uno de los objetivos del equipo de Gobierno, la recuperación patrimonial para su disfrute por los vecinos y vecinas de la ciudad, «máxime en un barrio que tiene muy pocos espacios desde el punto de vista urbanístico para el disfrute colectivo de la sociedad» y sin apenas zonas verdes.

A través del proyecto que se ejecuta ya en este inmueble, redactado por el arquitecto Jesús Peco López, se recuperará de forma integral el edificio, de unos 670 metros cuadrados, actuando en cubiertas, climatización y luminarias, apostando por la sostenibilidad. Además, se intervendrá también en el perímetro exterior, de unos 740 metros cuadrados, donde se va a recuperar el antiguo jardín de jazmines, creando una zona verde «para uso y disfrute de distintas actividades», con un nuevo acceso público desde el Paseo de la Estación, donde también se va a ubicar un escenario con un pequeño auditorio.

Como destacó la alcaldesa, a través de este proyecto se atiende una de las reivindicaciones de los vecinos de este barrio, desde donde se venía demandando desde hace años la recuperación de este edificio, que data de 1891 y que pasó a ser de titularidad municipal en el año 2007.

Ahora se recuperará preservándolo desde el punto de vista histórico pero adaptándolo de igual manera «a las exigencias técnicas del momento». Es por tanto un proyecto complejo, pese a lo cual la empresa adjudicataria ha conseguido reducir los plazos de ejecución a 6 de los 7 meses que recogía el pliego que ha regido el proceso de contratación, tal y como destacó la alcaldesa.

Valores patrimoniales. Como reiteró el arquitecto del proyecto, la intervención planteada apuesta por conservar los valores patrimoniales e históricos de este edificio, que en su origen fue concebido como una vivienda unifamiliar con un huerto en su parte trasera que posteriormente se convirtió en el jardín actual. Con el paso de los años se convirtió en clínica, uso por el que es conocido hoy en día el inmueble, para quedar después abandonada. Luego, la «falta de mantenimiento» se ha traducido en un estado «bastante malo de conservación».

En concreto, Peco explicó que uno de los  puntos críticos del edificio es la cubierta, donde se intervino en 2018 para evitar las filtraciones que existían,  si bien no se solucionó el problema estructural de la misma. De hecho, a día de hoy, parte de la planta superior se encuentra apuntalada.

A través de este proyecto, el edificio, distribuido en tres plantas, se transformará en un centro cívico que contará con despachos y espacios de reunión en la primera planta, además de una zona diáfana en la segunda que permitirá su uso de manera multifuncional tras renovar la cubierta. En el sótano se habilitará una zona de almacén y se ubicarán los cuartos de instalaciones que requiere el nuevo uso, entre ellas un ascensor para cumplir con los requisitos de accesibilidad.

Tal y como explicó el gerente de Iniciativas RFE, Enrique Núñez, los trabajos se centran ahora en la parte estructural, en los forjados, y en las nuevas distribuciones de espacios. Según indicó, los tres principales ámbitos en los que se actuará en esta intervención se focalizan en la eliminación de humedades y en la sustitución de la cubierta actual.

Se completará con otras actuaciones de carácter menor y con la intervención en el exterior para la creación de un jardín, que será «visualmente lo más bonito de esta zona», recuperando los jazmines que también tuvo en su día.