La violencia machista aumentó un 30% en el estado de alarma

I.G.Villota
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Las llamadas al 016 se incrementaron en este porcentaje respecto al año anterior. También hubo que habilitar un nuevo recurso de acogida

Pilar Callado, directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha.

Nuestro hogar es el lugar desde el que nos hemos protegido del coronavirus durante los meses de confinamiento y de estado de alarma. Pero para las mujeres que sufren violencia de género su hogar no es un lugar seguro. Es el espacio que comparten con sus agresores. Donde han estado aisladas junto a ellos. Una realidad que puso de manifiesto ayer la directora del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, Pilar Callado, quien enfatizó en que desde la percepción del organismo, la violencia machista ha aumentado durante el confinamiento. Aunque las denuncias no se hayan incrementado, sí las llamadas al 016 y al teléfono regional de atención a víctimas de violencia de género 900 100 114. En Castilla-La Mancha las llamadas a los teléfonos de ayuda a las víctimas han aumentado u 30 por ciento durante el estado de alarma, cifró Callado.  
También la Consejería de Igualdad tuvo que habilitar un nuevo recurso de acogida para estas mujeres y sus hijos, un recurso extra que se mantendrá abierto «el tiempo que sea necesario», garantizó la responsable del Instituto de la Mujer, así como la utilización puntual de un establecimiento hotelero para acoger a las víctimas.
«La consejera dijo hace unos días que continuará hasta que sea necesario y estamos viendo que el recurso sigue siendo necesario, por lo que va a continuar abierto el tiempo que se necesite», expresó Callado, quien recordó que este recurso de acogida se suma a los 14 que tiene el Gobierno de Castilla-La Mancha distribuidos por toda la región.
En ellos reciben atención actualmente un total de 84 mujeres, además de sus hijos, en concreto 73 menores. Solo quedan algunas plazas libres para poder atender casos de emergencia.
Pero la realidad de la violencia de género es contundente, lamentó Callado, indicando que «nuestros recursos de acogida están prácticamente llenos y hemos tenido que habilitar uno adicional durante el confinamiento».
Indicó que fue en abril cuando detectaron el «pico» de llamadas de petición de ayuda, en muchos casos psicológica, efectuadas desde «teléfonos particulares de las víctimas o de sus familiares preocupados» alcanzando un incremento de llamadas del 60 por ciento respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.