CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Zapatero gana

23/01/2020

No ha pasado tanto tiempo desde que Pedro Sánchez, candidato entonces a la presidencia del Gobierno, tras una reunión con Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López, arremetía contra Maduro y decía que eran “miserables” algunas de las declaraciones de dirigentes de Podemos respecto a la situación política en Venezuela. Les pedía que se retractaran públicamente de los que justificaban la prisión de personas como López que “lo único que están haciendo es luchar por una Venezuela libre, democrática y donde no haya presos políticos”.

Hace exactamente un año, Sánchez exigía a Maduro que convocara elecciones democráticas de inmediato y advertía que de no hacerlo en ocho días reconocería a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Pasado el plazo, Sánchez reconoció a Guaidó como presidente.

Hoy Sánchez aparece abducido por Podemos y se niega a recibir a Guaidó, que ha cancelado una visita a Madrid cuando le comunicaron que solo sería recibido por la ministra de Asuntos Exteriores.

A Sánchez, para garantizarse la estabilidad de su sillón presidencial ha cambiado respecto a Maduro y se ha echado en brazos de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, que deben mucho a Chaves y al actual presidente venezolano. Como se ha echado Sánchez también en los brazos de Zapatero, el ex presidente al que descalificaron públicamente Felipe González y gran parte de los miembros más solventes del Psoe cuando se convirtió en el principal valedor internacional de Maduro, ante el escándalo de dirigentes socialistas internacionales que siempre se alinearon contra la dictadura bolivariana que ha llevado a Venezuela a las cotas más altas de pobreza, persecución política y falta de libertades de toda su historia.

Guaidó tuvo que escaparse de su país, donde se le había prohibido la libertad de movimientos, para entrevistarse con el presidente de Colombia y después con el Secretario de Estado de Estados Unidos. Dio el salto a Europa para contar lo que sucedió en su país los últimos días –el asalto a la sede del Parlamento para impedir que lo reeligieran como presidente encargado, el asalto a su propio domicilio, el asalto a su oficina cuando se fue a Bogotá- y fue recibido por Boris Johnson en Londres. Canceló Madrid ante la negativa de Sánchez a recibirlo, mientras en Bruselas le confirmaban la cita con la vicepresidenta del Parlamento Europeo para Asuntos Latinoamericanos, y con el Alto Representante de la Comisión para la Política Exterior y de Seguridad Josep Borrell.

Sánchez se ha convertido en símbolo del que cambia de criterio a conveniencia, reniega de lo que prometía y se alía con aquellos a los que decía detestar si con ello saca algún tipo de provecho.

Quizá pensó que recibir a Guaidó podía incomodar a Pablo Iglesias, lo que es no conocer al líder de Podemos, que jamás se ha visto en otra igual y respaldará con aplausos todo lo que provenga de Pedro Sánchez. Pero, por si acaso, Sánchez ha dicho que a Guaidó lo reciban otros.