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«Mi rebeldía se refleja en estas 'Cartas de Invierno'»

O. Furones
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El escritor bargueño Adolfo López invita a reflexionar con su último libro. Con sus dos nietos como hilo conductor segrega los diferentes valores de la vida

Se cumplen 80 años de la muerte del 'poeta de la libertad'. Que murió privada de ella. 80 años de ausencia, 80 años sin Miguel Hernández. «Aquí nunca podré curarme, aquí me muero», fueron sus últimas letras, en forma de carta, escritas desde la prisión, anhelando una libertad por la que tanto había luchado.

La figura del poeta español como un poeta al servicio de las letras, comprometido con la libertad, un poeta completo, una figura para cambiar el mundo, es el fiel patrón de un legado que para el escritor bargueño Adolfo López es pedagogía de vida.

De profesión, maestro artesano damasquinador, poeta de nacimiento. Las letras y los libros siempre han estado presentes en este 'genio de la creación'. Los kilométricos versos en sus estanterías hablan fielmente de su amor por los libros, con paredes en las que el oro y la plata «son alas gracias al damasquinado para reflejar citas y reflexiones de los dioses de la literatura».

El escritor bargueño Adolfo López leyendo su último libro.El escritor bargueño Adolfo López leyendo su último libro.Este maestro artesano, como tantos otros hicieron (Lorca, Machado, Goytisolo….) deja una reflexión eterna con 'Cartas de Invierno. Lo poquito que aprendí'.

Una creación que refleja la voz de la experiencia. «Para escribir un renglón necesitas haber leído cientos de libros si no tienes experiencia, como es mi caso. Ponerte a escribir considero que es un don. Y yo, con los años, con todo lo vivido, era el momento de ponerme a ello», declara Adolfo a La Tribuna. Porque «una persona que no lee está sin alma, sin defensa».

Escritor de sonrisa perenne, 'Cartas de Invierno' incita a pensar. «Me gusta reflexionar en voz alta. Mi batalla, por mi rebeldía, es porque es el momento perfecto de la historia para echarse a la calle tanto para los sabios, cantautores, escritores, periodistas… y dar charlas, hablar con la gente, contarle las cosas, no importa el lugar, cualquier plaza de algún pueblo, porque el mundo que estoy viendo va mal», razona Adolfo. «Lo poco que he aprendido está reflejado en estas 'Cartas de Invierno'». Una «reflexión» que tiene a sus «dos grandes ternuras, Carlos y Carlota: mis nietos» como hilo conductor. Para que ellos, a través de su abuelo (Adolfo), sean capaces de pensar y reaccionar ante lo que está ocurriendo y el porvenir.

 Adolfo  considera que una persona que no lee «está sin alma, sin defensa». Adolfo considera que una persona que no lee «está sin alma, sin defensa».«En el libro he divido al ser humano en cuatro etapas. La primavera, de 0 a 20 años, el verano, de 20 a 40, el otoño, 40-60, y el invierno, de 60 a 80 años», explica. «Yo tengo 70 años y lo poquito que aprendí lo quiero donar. Quiero donar este tipo de valores para que en este caso, mis nietos, o cualquiera que lo lea, tengan algunos valores sobre la música, la educación, literatura, animales… Y ojalá, la gente entienda un poquito lo fundamental del respeto, la tolerancia, el ser un poquito más bondadoso. Lo que intento es donar un poquito lo aprendido», confiesa.

De su puño y letra no solo nacen los diferentes capítulos de la obra, sino que guarda la singularidad de lo atractivo a través de los colores. Cada letra, signo, está grabado con una pigmentación diferente.

«Yo quiero que cuando uno acabe de leer este libro sea un poco más bondadoso. Esa es la clave de la humanidad. Ser un poco mejor persona», reconoce este autor de corazón puro. Lo cierto es que Adolfo, igual que sus predecesores, con la fuerza de sus letras y al servicio de una mejor sociedad como su querido Miguel Hernández, deja un legado eterno en forma de escrito. «Esta donación a mis nietos es lo mejor que puedo dejarles, no tengo otra cosa».

«Es la mejor donación que dejo a mis nietos. Una persona que no lee está sin alma»