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Las bóvedas del anfiteatro parecen continuar a ambos lados

F. J. R.
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Los restos hallados están embutidos en una zapata de cimentación y urge decidir qué se va a hacer con ellos. Las obras están paralizadas y la Junta actuará según el potencial de los restos

Las bóvedas del anfiteatro parecen continuar a ambos lados

El barrio de las Covachuelas se supone que debe su nombre a las cuevas y covachas que allí existían desde la época medieval procedentes del anfiteatro romano de la ciudad. Hasta ahora solo se habían encontrado restos sin mucha importancia de hormigón romano, pero unos trabajos de cimentación en la calle Honda han encendido todas las alarmas.

Sucedió el pasado viernes, pero hasta la jornada de ayer, cuando la Junta de Comunidades lo anunció en nota de prensa, no se había dicho nada. La viceconsejera de Cultura, Ana Muñoz, se encargó de realizar el anuncio del descubrimiento de dos bóvedas que presuntamente pertenecen al antiguo y desaparecido anfiteatro romano de la ciudad. Unos restos que, de confirmarse, supondrían un hito para la historia de la arqueología de Toledo y la confirmación de su importancia en la época romana.

Según el Gobierno regional, se trata de dos bóvedas que en su día estuvieron adosadas a un muro con el fin de poder soportar la estructura del graderío del anfiteatro. «Aunque los restos que han aparecido deben ser estudiados, los primeros indicios apuntan a que pertenecen al periodo Alto Imperial romano», afirmó ayer Muñoz, que en declaraciones a La Tribuna adelantó que es pronto para poder saber qué va a pasar con el descubrimiento, pero que hay que «pensar, estudiar y planificar» para poder «tener certezas y, a partir de ahí, ver qué se puede hacer en la zona».

Las bóvedas del anfiteatro parecen continuar a ambos ladosLas bóvedas del anfiteatro parecen continuar a ambos lados - Foto: David Pérez

Y es que, el solar en el que han aparecido los restos son de un particular que había comenzado a edificar una vivienda. La empresa constructora estaba abriendo una zapata de cimentación cuando golpeó contra algo duro, dándose de bruces con el hormigón romano de la estructura.

Las dos bóvedas están a unos seis metros de profundidad y de momento, según ha podido conocer este periódico, sólo se ve el arranque de la bóveda, que está rota, pero que podría continuar a ambos lados. «No es espectacular, pero sí muy interesante», comenta uno de los expertos que ha estado analizando el descubrimiento.

Tras el hallazgo, la pelota está ahora en el tejado de la Junta de Comunidades, que ayer decretó la paralización temporal de todos los trabajos en el solar de cara a valorar cómo actuar.

La posibilidad de sacar a la luz los restos está encima de la mesa y en los próximos días la Junta debe pronunciarse. «Soy muy pragmática y no me gusta tomar una decisión sin hablar ni estudiar. Vamos a ver qué tenemos ahí y ya hablaremos», afirma Ana Muñoz, que preguntada al respecto de una comparativa con los sucedido hace años en Cartagena (se descubrió el teatro romano y se llegó a expropiar un barrio entero) no renuncia a soñar, pero prefiere ser precavida. «Ojalá nos pase lo de Cartagena, pero creo que no hay comparativa», señala al respecto.

Con todo, lo que prima ahora es la celeridad para tomar una decisión, ya que hay una medianería en la zona y debe actuarse rápido, tanto si continúan los trabajos como si se paralizan indefinidamente.

«Es muy importante que tengamos una respuesta coordinada. Es mínimo lo que nos ha salido y hay que ver si se puede llegar a un estudio más amplio», afirma el Javier Peces, arqueólogo responsable de la obra, que incide en que «no podemos precipitarnos» a la vez que soliicta la mayor celeridad posible, porque cada día que la obra está parada supone un coste económico para el propietario.