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Enrique Sánchez Lubián

En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


El estigma del baluarte

17/11/2022

Situado en lo alto de la ciudad, el Alcázar, como la torre de la Catedral, define el skyline toledano desde hace siglos. Baluarte estratégico de romanos y musulmanes, ampliado por los reyes castellanos, María Pacheco dirigió desde allí su empeño comunero y Carlos V lo transformó en palacio renacentista acorde a su rango de emperador. Una vez que la Corte abandonó Toledo, en sus estancias habitaron Mariana de Austria, madre de Carlos II, y Mariana de Neoburgo, su viuda. Incendiado durante la guerra de Sucesión, el cardenal Lorenzana lo restauró para dedicarlo a hospicio. Durante su retirada en 1810, las tropas francesas volvieron a prenderle fuego, siendo recuperado de nuevo para acoger, mediado ya el siglo XIX, la Academia de Infantería, uso que tenía en 1936, cuando, otra vez, quedó destruido.
Este último episodio fue tan potente que en cierto modo eclipsó la notable historia que el edificio había acumulado en siglos. La explotación propagandística que durante décadas hizo el franquismo de aquel asedio y la 'épica' de su reconstrucción, reiteradamente ensalzadas en el NO-DO, estigmatizaron la fortaleza de tal forma que el cuadrinomio Toledo-Guerra Civil-Alcázar-Ejército se convirtió en una ecuación que al despejarla daba resultados antagónicos: expresión máxima de heroísmo y patriotismo, para unos, o repudio hacia la Dictadura y su golpista origen, para otros. Con la inauguración de la Biblioteca Regional, en octubre de 1998, y la posterior apertura del Museo del Ejército, comenzó a cambiar, para muchos, la forma de ver el monumento y relacionarse con él. Costó tiempo y esfuerzos recuperar ese sentido civil y comunitario para que, ahora, por la obstinación de quienes se resisten a que los restos de Moscardó sean exhumados de la cripta allí existente, vuelva a planear sobre el mismo la mácula del chapapote franquista, de cuyos 'hilillos' tan difícil es desprenderse.
Como cuantas leyes se publican en el BOE, la de Memoria Democrática conmina a los españoles, particulares y autoridades a que la guarden y la hagan guardar. Dado que en este caso la administración implicada en esas exhumaciones, además de las familias afectadas, es el Ministerio de Defensa, no debería haber excusas para cumplir tal exhorto. Hágase, pues, cuanto antes, que España, Toledo, el Alcázar y la democracia lo agradecerán.