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Choque de fotocopias sin goles

Juan José Lahuerta (EFE)
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Getafe y Valencia no se dañan y se reparten los puntos tras firmar un empate a cero

Choque de fotocopias sin goles - Foto: AFP7 vía Europa Press

Los estilos del Getafe y el del Valencia chocaron como un par de fotocopias en el Coliseum Alfonso Pérez, donde un equipo con una herencia muy marcada por la presencia durante un lustro de José Bordalás y otro con el aroma del técnico alicantino en plena ebullición, se anularon en un partido trabado que no sirvió a ninguno para cumplir sus objetivos.

La nostalgia y las historias de ida y vuelta entre ambos clubes impregnaron el ambiente de dos entidades que prácticamente se pueden mirar en el espejo y verse a sí mismas. El regreso de José Bordalás a la que fue su casa durante cinco años y el de Hugo Duro, junto al pasado valencianista de Quique Sánchez Flores y de Nemanja Maksimovic, reflotaron viejas historias que, realmente, sólo tenían relevancia sentimental.

A Bordalás, su ex afición le recibió bien. Reconoció su gran trabajo que ya es pasado. A Hugo Duro, en los aledaños del Coliseum Alfonso Pérez, le llamaron "traidor" a través de los cánticos de la que fue su hinchada. Y, ya sobre el césped, lo esperado. Un par de planteamientos idénticos con jugadores confeccionados de corte parecido que moldearon un choque embarrado por las continuas interrupciones.

Tanto Quique como Bordalás, apostaron por jugar con cinco defensas con laterales largos. En el caso del Valencia, apareció por la izquierda Jesús Vázquez, que gozó de una oportunidad gracias a las lesiones de José Gaya y de Toni Lato. La aprovechó. El canterano ché mostró un gran desparpajo y mucho aplomo para medirse al "zorro" Damián Suárez, un hombre experimentado capaz de desquiciar a cualquiera.

Suya fue la única aproximación con peligro del Valencia en toda la primera parte. Con una buena internada, consiguió habilitar al otro hombre acertado de su equipo, Bryan Gil, que, muy solo al borde del área disparó mal con su pierna mala, la derecha, para desaprovechar la única gran ocasión de los hombres de Bordalás antes del descanso.

Llegó a falta de diez minutos para que el árbitro decretara el camino hacia los vestuarios. En ese tiempo, el Getafe dominó al inicio, consiguió hacerse con la posesión y encadenó tres opciones para marcar. Una, de Sandro Ramírez, se marchó cerca del poste derecho de la portería defendida por Giorgi Mamardashvili. Las otras dos, de Nemanja Maksimovic y de Mauro Arambarri, las detuvo sin problemas el guardameta georgiano.

La opción de Bryan Gil llegó en los mejores momentos del Valencia, que, justo al final, bajó los brazos y estuvo a un paso de marcharse al descanso con un gol en contra. Sandro, hiperactivo, se marcó una gran jugada por la banda derecha y Enes Ünal, de tacón, estuvo a punto de sorprender a Mamardashvili, providencial para rescatar al Valencia.

En la reanudación, el duelo se convirtió en una serial de interrupciones constantes. El césped del Coliseum se convirtió en la tumbona de los jugadores, constantemente en el suelo. Una y otra vez, caían como bolos. Las asistencias médicas tuvieron que entrar en más de una ocasión y, en esa batalla, aparentemente ganó el Getafe.

Dentro de la vulgaridad del juego, la escuadra azulona consiguió marcar territorio. Salvo una inmensa galopada de Dimitri Foulquier que acabó en las manos de Soria, el Valencia no hizo mucho más. El Getafe, sin embargo, sin muchos alardes, logró amedrentar a su rival.

Además, con más profundidad de banquillo, el Getafe, con la entrada de Óscar Rodríguez, Gonzalo Villar y de Borja Mayoral, ganó aún más puntos. Y, precisamente, casi al salir, Mayoral marcó un gol que fue anulado por mano tras un error de Mamardashvilli, que despejó la pelota contra el cuerpo del delantero cedido por el Real Madrid.

El VAR arregló un desaguisado para el portero del Valencia, capaz esta temporada de hacer grandes paradas pero también de cometer grandes errores. Se salvó de acabar el duelo señalado y el Valencia siguió con vida los últimos veinte minutos, en los que el Getafe se lanzó a por la victoria.

Pudo marcar Óscar en un último arreón del equipo de Quique Sánchez Flores, pero con todo a favor mandó casi a bocajarro la pelota por encima del larguero. No hubo mucho más. El Valencia se conformó con el punto y el Getafe no fue capaz. El choque de estilos similares culminó en unas tablas que no alejan al Getafe del descenso y que no acercan al Valencia a Europa. Nadie acabó contento.