scorecardresearch

San Francisco intenta resurgir tras el cierre de Zara

Leticia G. Colao
-

La salida del gigante de Inditex dejó un enorme vacío en la principal calle comercial de la ciudad, que se recupera lentamente con la llegada de nuevas firmas.

San Francisco intenta resurgir tras el cierre de Zara - Foto: L.G.C.

No están siendo los mejores años para el comercio local. A la crisis económica de los últimos tiempos y el fomento del comercio electrónico, se unió el pasado año la pandemia del Covid y el cierre obligado de negocios para intentar frenar el virus. A todo esto se suma la mala racha económica acumulada de años en Talavera, y el cierre de algunos de los buques que guiaban la labor comercial en las zonas más importantes de la ciudad.

El eje de las calles San Francisco, Trinidad y Prado ha liderado siempre como el corazón comercial de la ciudad. La primera ha sido en las últimas décadas la vía por excelencia del comercio de proximidad, cuando este era la única forma de negocio existente, y cuando reunió en sus locales las mejores firmas del gigante Inditex, con Zara a la cabeza. La de San Francisco nunca tenía un local vacío, o si lo tenía se ocupaba con rapidez al ser una vía eminentemente rentable.

Fue hace más de 20 años cuando la firma principal del negocio de Amancio Ortega aterrizó en San Francisco, muy cerca de la plaza del Reloj, ayudando a dinamizar aún más el entorno con un carácter social y económico. Inditex ha servido siempre de motor al sector del comercio y su llegada atrajo a otras firmas de renombre, que siempre giraban a su alrededor, protagonizando la mejor época de la céntrica calle talaverana.

Muchas de estas nuevas tiendas pertenecían igualmente al universo Inditex. Massimo Dutti, Pull & Bear, Oysho y Bershka, que ocupó el lugar que Zara dejó vacío al trasladarse a otro mayor y totalmente renovado, en el centro de la calle. Así, hubo un tiempo que la de San Francisco fue conocida como la calle de Inditex.

Esto generó mucho movimiento económico no solo en la ciudad. Desde la comarca venían muchos vecinos, como se producía en años anteriores, ahora atraídos por el gigante Inditex. Antes lo hacían con otros negocios de renombre de la ciudad, Coliseum, La Giralda, Fotos Lafuente o Zapatos Cortés, todos en la céntrica vía.

Dos décadas después, ha cambiado la estrategia comercial de la gran multinacional textil y mientras algunas marcas se han trasladado al centro comercial Los Alfares, otras han decidido echar el cierre definitivo en la calle y en la ciudad, lo que generó muchas dudas sobre la evolución de una zona que comenzaba a sangrar.

Duro golpe. El cierre de Zara fue un golpe letal para la zona, tanto que otros muchos negocios esperaron poco más para, de la misma forma, bajar la persiana, dejando más locales vacíos y un panorama desolador.

La estrategia de Inditex se ha seguido en numerosas ciudades de España y del mundo, para reducir su parque de tiendas físicas, concentrando la oferta en locales más grandes y atractivos a la vez que impulsando la venta online.

Antes de esto, eran muchos los escaparates que destacaban por sus carteles de 'Se Vende' o 'Se Alquila'.  Aún lo siguen haciendo, más de lo que deberían, pero también se vislumbra un panorama esperanzador con la lenta pero continua apertura de nuevos establecimientos comerciales que, aunque con menos nombre que Inditex, parecen haber cuajado entre el consumidor y hasta ahora se mantienen con buenas cifras.

Es el caso de Druni, negocio de perfumería y droguería, segundo en la ciudad tras abrir antes en Los Alfares, que ocupa el que fuera local originario de Zara en su llegada a la ciudad. Tras unos meses cerrado, el local ocupado después por Bershka ha vuelto a la vida y por el momento lo ha hecho con ganas.

Unos metros más allá la cafetería Talavera parece igualmente tomar sitio en una calle complicada hasta que se logra consolidar. No es más que un primer paso para la reactivación del núcleo comercial urbano, víctima de muchas circunstancias económicas en los últimos años.

El resurgir se antoja factible, más aún porque el mercado inmobiliario está reduciendo los precios del alquiler de los locales en las vías comerciales por excelencia, problema del que se quejaban muchos emprendedores. «Lo he reducido hasta en tres ocasiones y ahora lo tengo alquilado por dos tercios menos que antes, pero no está parado», decía un propietario a este diario.  

Así, hay locales en la misma calle San Francisco que se alquilan por poco más de 1.500 euros al mes, superando los 200 metros e incluso con dos plantas.

Quizá esta unión de coyunturas ayuden a la ansiada recuperación económica y comercial de una ciudad que lleva el carácter comercial en su forma de vida.