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Familiares rendirán homenaje a las víctimas republicanas de Calera

J. Guayerbas
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La Asociación de Familiares de Republicanos Desaparecidos ha convocado a un acto para el 10 de febrero en el que se enterrarán los 28 cuerpos hallados en cinco fosas comunes

El trabajo iniciado en junio por la Asociación de Familiares de Republicanos Desaparecidos (Afaredes) se dará por finalizado el próximo 10 de febrero, cuando se entierren en el cementerio municipal los 28 cuerpos de represaliados del franquismo, vecinos de Calera y Chozas.César Pacheco, responsable de las excavaciones en las inmediaciones del cementerio calerano, señalaba ayer que según las previsiones de Afaredes el homenaje comenzará a las 12,00 horas en la Casa del Pueblo de Calera y Chozas -sede del PSOE- con la lectura de poemas y crónicas de los hechos acontecidos en 1936.A este encuentro le seguirá el traslado de las 28 urnas donde se han depositado los cuerpos exhumados de la Guerra Civil hasta el cementerio, donde se enterrarán en un espacio común habilitado al efecto.En el lugar donde han aparecido las cinco fosas se plantará una acacia, que tal y como dijo Pacheco, representa los árboles que poblaban la zona «y fueron testigos de los fusilamientos de 1936».Afaredes ha elaborado un cartel con la programación de los actos, bajo las premisas ‘Por la dignidad y contra el olvido’ y ‘Desaparecidos de Calera y Chozas. Verdad, Justicia y Reparación’.Estudio antropológico. A los trabajos del equipo de investigación arqueológica en los que participaron cuatro técnicos, Sergio de la Llave, Ana Escobar, Marisa Hoyos y Agustín Abeng Etoundi, dirigidos por Pacheco, se suma el estudio antropológico del profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, Jesús Herrerín, en el que como dijo el responsable de las excavaciones se confirma la violencia con la que fueron asesinados estos 28 republicanos.«Tenemos identificada a una familia de cuatro miembros en una fosa, y creemos que al alcalde del municipio por los signos de tortura y violencia extrema en uno de los cuerpos», añadía Pacheco, cuyo trabajo comenzó en junio con diferentes sondeos y la ayuda de un georadar, concluyendo el pasado mes de agosto.