La confrontación de dos estilos se convierte en día grande

Galán
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La diversidad que encarnan la Humildad y el Redentor han aupado al Miércoles Santo toledano a uno de los mayores atractivos de la Semana Santa. El tono andaluz y castellano se solapan entre las calles del Casco. Hoy, están amenazadas por la lluvia

La confrontación de dos estilos se convierte en día grande

Es estrictamente complejo y poco empírico determinar cuál es la mejor procesión de la Semana Santa toledana. Todas y cada una de las hermandades tienen una serie de virtudes y características que hacen en conjunto que esta celebración sea de Interés Turístico Internacional. Al margen de eso, es cierto que históricamente se ha considerado entre la sociedad toledana el Santo Entierro del Viernes Santo como la procesión más institucional, por el hecho de la cantidad de pasos y hermandades que la conforman y la expectación que cada año reúne.

Sin embargo, es más que palpable desde hace años que este día festivo está sufriendo la competencia de otro día que, precisamente, no lo es. Se trata del Miércoles Santo, que cuenta en su programación con dos de las comitivas que más gustan en la ciudad. Tan diferentes y tan necesitadas la una de otra, porque la majestuosidad de cada una de ellas les ha hecho aún más grandes. Generando incluso «piques sanos» entre sus fieles o entre las charlas de los toledanos que aman esta Semana Santa.

Al Cristo Redentor se le considera una de las mayores representaciones de la tradición castellana, encarnado por su silencio solemne, su tambor desafinado o los cantos de sus hermanos en latín por los callejones más estrechos de la ciudad. La Humildad, en cambio, ha traído hasta Toledo un estilo con el que no se contaba hasta la fecha, más propio de Andalucía que de la tierra, pero que no deja de ser apasionante por la grandeza de los personajes de su paso, sus imponentes bailes bajo el mismo o la salida del Cristo por el Monasterio de San Juan de los Reyes.

Pese a esas 'levantás' y esos gritos que retumban en los ambientes silenciosos a los que estaba acostumbrada la ciudad, los propios hermanos de la Humildad se alejan de los calificativos andaluces y se consideran puramente castellanos. En el Redentor no han cambiado sus métodos tradicionales, pero la mera presencia de un competidor sano también ha traído novedades a su comitiva durante los últimos años.

Una competencia de la que, indudablemente, salen ganando los toledanos. Pese a que quizás no le guste leerlo a los más puristas de uno u otro bando, es la realidad, porque el Miércoles Santo ha ganado en protagonismo, en afluencia de visitantes y en calidad. Y da la sensación de que lo seguirá haciendo.

Para la cita de hoy las dos cofradías habían pactado por primera vez que no se cruzarían en sus recorridos para evitar interrupciones que provoquen la espera de una u otra comitiva. Pese a ese consenso, hoy su mayor enemigo será la previsión de lluvia.