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20 de noviembre de 2018
Polideportivo

«No me imagino un solo día sin correr; es lo que hace que me sienta libre»

César Martín - lunes, 18 de junio de 2012
- Foto: Yoli Lancha

Como él mismo termina reconociendo, «en 2008 toqué fondo». Ricardo de Pedraza perdió la vista debido a un accidente y su vida escogió un camino que nunca había imaginado. Desde aquel momento, el atleta talaverano del Fundación CCM-CAT empezó a correr porque se sentía, ante todo, en libertad. Cuatro años después, se ha convertido en el fondista paralímpico más rápido de la historia de España y en una firme apuesta para los Juegos Paralímpicos de Londres, aunque, para este hombre de 41 años, tímido y respetuoso, lo más importante es lo que le hace levantarse cada día de la cama: correr. Y, mientras lo hace, el rastro de sus zapatillas deja sobre el tartán auténticas lecciones de vida.


¿Qué se siente cuando de un día para otro pasa a tener varias plusmarcas nacionales y una plaza paralímpica?
No te lo crees. Hace poco estuve leyendo una ponencia que escribí para el Maratón de Ciudad Real en el que describí mi sueño, el de competir en unEuropeo o estar en  unas Paralimpiadas. Y ahora que lo he hecho se me saltan las lágrimas.  
¿Es más que un sueño?
Es algo que jamás me había imaginado. Siempre he admirado a los deportistas paralímpicos y lo que conseguían era algo increíble para mí. Nunca me imaginé que yo iba a estar en una situación similar.
¿Cuándo cambió todo?
Las Paralimpiadas de Pekín me inspiraron para levantarme y superar mi problema. Me volqué con el atletismo y todos sus valores para emprender una nueva vida y no me arrepiento de nada.
¿Qué significa para Ricardo de Pedraza el atletismo?
Para mí lo es todo. Me sirvió para empezar a ver las cosas de una manera diferente y me mostró el sacrificio o la superación. Gracias al atletismo aprendí a afrontar y a superar los obstáculos que se presentan en la vida.
¿Cómo fue la primera vez que se enfundó las zapatillas?
Recuerdo que lo primero que hice fue comprarme una cinta de correr. Al principio, no era capaz porque me mareaba y me tuve que bajar, pero volví a intentarlo y terminé haciendo una tirada de dos horas y veinte minutos.Fue impresionante.
¿Fueron unos comienzos complicados?
Muy duros. Al principio, no me dejaban ni ducharme solo. Desarrollé otros sentidos como la orientación, pero lo que más me empujaba a seguir adelante eran las ganas y el apoyo de tu familia.
¿Hubo algún momento en el que decidió dejarlo?
Jamás. Yo al principio lloraba  corriendo porque no me veía capaz, pero seguía y seguía. No me imagino un solo día sin correr porque es mi vida, es lo que hace que me sienta un hombre libre y se convierte en mi vía de escape.
Ahora, con 41 años, ¿cree que ha entrado demasiado tarde en el mundo del atletismo?
Todo lo contrario. Cada vez me siento más joven y fuerte. Realmente, creo que acabo de empezar; llegan las Paralimpiadas y estoy alcanzando una edad como para pensárselo, pero tengo la sensación de que estoy corriendo cuesta abajo.
¿Hubo días en los que no había fuerzas ni para levantarse de la cama?
No te apetecía ni vivir. Es muy duro, pero la cruda realidad. Lo que me empujaba a levantarme es que las personas que estaban a mi lado no tenían la culpa de nada. Incluso ellos sufren más que yo y sin su apoyo esto sería imposible.
¿Ha superado sus miedos?
En el Mitin de L’Hospitalet, donde logré la mínima para las Paralimpiadas en los 5.000 metros, sufrí un miedo atroz. Dudé de si realmente valía lo que la gente decía de mí, pero en ese momento es cuando te dices que hay que salir y demostrarlo. En el kilómetros dos de la carrera pensé en retirarme y dejarlo todo; es el miedo de no lograr lo que tanto deseas.
Ahí es donde gana la cabeza.
Y tiene que ser así. La importancia del factor psicológico es capital. Yo he corrido en pruebas en las que partía con la peor marca y he ganado gracias a la cabeza. La clave está en mentalizarte y convencerte de que puedes ganar.
¿Hay algo que le falte por conseguir?
Mi objetivo es el maratón, es la prueba que me gusta, pero ahora me están animando a correr en el medio fondo, pero porque nunca me había probado en distancias como el 1.500 o el 800.
Pero de cara a las Paralimpiadas, se habrá imaginado con una medalla en el cuello.
Es fácil hablar de medallas, pero muy difícil conseguir una. Ni aunque seas el mejor del mundo nadie te garantiza que vayas a ganar. Todo se reduce a un día y tienes que llegar en perfectas condiciones. Si estoy en la final, iré a por ella, pero es algo de lo que no me gusta hablar.
Pero nadie duda de que será uno de los aspirantes.
Es lo mismo que me ocurre con el Europeo que comienza esta semana.Soy el número uno del ranking y  me ven como el favorito, pero eso no me asegura que llegue y me lleve el triunfo. Voy a intentarlo, pero lo único que puedo prometer es trabajo.
¿Que sintió la primera vez que defendió los colores de España?
Se te ponen los pelos de punta. Es una sensación distinta a todo lo anterior. Cuando defiendes la camiseta de España sabes que ha llegado el momento de darlo todo y sacas fuerzas de donde no las hay.
Campeonato de España y plusmarca en su primera carrera en los 1.500, palabras mayores.
La verdad es que sí y cada día que pasa me sorprendo más y no sé si eso es bueno o malo. Nunca había logrado una marca de 4:26, es más, nunca había corrido un 1.500 y ésa fue la primera vez que lo hice. He hecho series de un kilómetro, pero no he preparado esta distancia.
¿Hay algún rival que le pueda parar?
Ya sé lo que es la derrota y que incluso me doblen. Uno de los que lo ha hecho ha sido el brasileño Odair Dos Santos, un atleta discapacitado muy joven y que es capaz de correr por debajo de 15 minutos. El objetivo es estar cerca de él.
¿Da vergüenza tener tantos records y que le definan como el mejor fondista paralímpico de la historia de este país?
Da responsabilidad y respeto, pero no creo que sea el mejor fondista paralímpico de España. No pienso que por tener varios records debes ser el mejor y hay que ser consciente de que son épocas distintas y tengo mucho respeto por los que lo consiguieron antes que yo.
¿Qué lectura le deja su experiencia?
Lo que me dice es que hay que vivir la vida a tope, disfrutarla y valorar las cosas que hay en ella, porque nos centramos en aspectos menos importantes como el dinero, el trabajo... Ver el amanecer o la sonrisa de un niño son cosas que no se valoran hasta que las pierdes.
¿Su mayor logro es contribuir a que la sociedad le considere como un atleta más?
Mi mayor deseo es que esta sociedad vea que las dificultades que se interponen en la vida pueden ser superadas con o sin ayuda. Una de las razones por las que corro es para demostrarme a mí mismo y a los demás que siempre se puede dar algo más. Es lo que creo que de verdad estoy consiguiendo, que aquellas personas que tienen problemas en su vida se den cuenta de que es posible superarlos.
Y todo esto en tan sólo cuatro años a la carrera...
Y cuatro años maravillosos. Perdí la vista, pero ha sido como volver a nacer, he crecido como persona y todo ha sido gracias a que me he quedado ciego.

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