La sensación de rabia contenida y desesperación tornó ayer, al menos durante unos minutos, en una primera victoria moral. Desde que Teletech anunciara públicamente la pasada semana que se marchaba de Europa, ningún responsable de la compañía había dado la cara en España, y los representantes sindicales sólo se podían comunicar con el gabinete jurídico. Fue algo que enervó sobremanera a los trabajadores, que se sintieron despreciados y vilipendiados. Se habían enterado por los medios de comunicación de su despido, y los responsables de la empresa no aparecían. Hasta ayer.
Ayer, poco después del inicio de las negociaciones del EREcon el que la call center americana quiere poner fin a su andadura en España, al fin llegó un representante de la empresa a Toledo. Se trataba del gerente de relaciones laborales, Javier Zubicoa, que tenía la intención de entregar, una tras una, la carta de despido para todos los empleados con contrato por obra y servicio, aproximadamente la mitad de la plantilla.
Lo que Zubicoa no se esperaba fue el recibimiento que se encontró en el centro de Teletech Toledo a las cuatro y media de la tarde. Todos los empleados de la empresa, unos 650, lo estaban esperando, vestidos de luto riguroso. Y organizaron una estruendosa cacerolada. Zubicoa se encerró en el despacho de la Dirección del centro, pero sus trabajadores lo siguieron y dejando fluir pacíficamente toda su rabia, continuaron en el interior de las instalaciones con las protestas, expresando de forma espontánea todo lo que llevan dentro. Fueron momentos de tensión, hasta que finalmente el responsable empresarial escapó escoltado por la seguridad del edificio. En su huida, fue diana todavía de las reprimendas de unos trabajadores tremendamente contrariados, e incluso de algunos huevos.
Finalmente, Zubicoa no pudo entregar las cartas de despido, tal y como tenía previsto, por lo que la empresa comunicó al comité que las mandará por burofax. Igualmente, anunció que durante la tarde de ayer se suspendía el servicio de call center.
Encierro. «La empresa ha venido esta tarde a entregar las cartas de despido, y la reacción ha sido esta», explicaba el portavoz estatal de CCOO en Teletech, Álvaro Gómez, minutos después de la huida del responsable de la empresa, mientras observaba la euforia de sus compañeros. Eran objetivo de flashes fotográficos y cámaras de televisión, y se mostraban eufóricos tras haber podido expresar su rabia. La suya había sido una reacción espontánea, pero al unísono, al igul que la decisión de quedarse encerrados en las instalaciones. «Esto es lo que pasa cuando a la gente se le aprieta tanto, hasta ahogarla, esto es lo que tienen que darse cuenta en la empresa. Porque el terrorismo empresarial, que es a lo que se está dedicando esta gente conlleva todo esto, y los trabajadores están diciendo basta ya», continuó Gómez.
La decisión de encerrarse en las instalaciones de Teletech «no estaba en el guión», por lo que todavía deberán estudiar los trabajadores el cómo y hasta cuándo. Tendrán que organizarse también en asuntos como la comida y los sacos para dormir. Ahora todo lo dejan los representantes sindicales en manos de las autoridades, «para que este centro, que es el más competitivo de España, y estos trabajadores, que son los más competitivos de España, sigan trabajando, porque este no es un sector en ruina, es un sector en auge, y nos van a mandar a la calle a todos con una miseria de indemnización».
Desde la semana pasada, el comité de empresa está pidiendo reuniones con la consejera de Empleo, y hoy lo ha vuelto a solicitar. Aunque de momento no ha habido respuesta, según destacó, David Ruiz, de UGT, quien lamentó que el Gobierno regional de momento «no está dando la cara».