La clasificación a cuartos de final como primera de su grupo generó tanta sorpresa fuera como dentro de la selección de Inglaterra, que se ha favorecido de las nulas esperanzas que despertaba para generarlas ahora gracias al tándem formado por Steven Gerrard y Wayne Rooney. «No habíamos venido para ser primeros de grupo», admitió el seleccionador ‘pross’, Roy Hodgson, tras ganar a Ucrania y aprovechar la derrota de Francia para evitar además a la temida España. Italia será su oponente el domingo en Kiev.
«No mucha gente había confiado en nosotros», recordó el futbolista del Liverpool, guía del equipo junto al recuperado Rooney, el único jugador fuera de clase del que puede presumir el técnico. El míster aprovechó la herencia que dejó Fabio Capello y llevó a su máxima expresión el ortodoxo 4-4-2, en el que el eje es el capitán. Gerrard es el faro, como reconoció el delantero del Manchester United. Juega de mediocentro en paralelo con Parker, lanza con peligro todas las pelotas paradas y tiene ‘empollada’ la diagonal larga desde la defensa hacia la izquierda, donde la espera Ashley Young. Baja unos metros para empezar la acción y es el primero en llegar a remate desde la segunda línea para pasar a cubrir espacios que dejan los laterales -Ashley Cole y Glen Johnson- cuando suben. La Inglaterra de Hodgson es un prodigio del clásico fútbol de manual.