Un hombre de alrededor de 50 años de edad, fallecía ayer pasadas las cuatro y media de la tarde en las proximidades del Puente de Hierro, en el barrio de Azucaica, cuando se encontraba pescando en el río con un amigo.
El fallecido, de nacionalidad búlgara, padecía hipertensión y aunque llevaba consigo medicación para su enfermedad, no le habría dado tiempo a reaccionar, y a pesar de los intentos de su compatriota por buscar ayuda, cuando llegaron los agentes sólo pudieron certificar su muerte.
Los primeros en llegar hasta el lugar del suceso fue una pareja de agentes de la Guardia Civil, a los que el amigo del fallecido encontraba por la carretera cuando salía a pedir ayuda. Serían ellos también los encargados de guiar a los medios desplegados tras el aviso al 112, puesto que las explicaciones que a duras penas había podido facilitar el compatriota del fallecido, estaban dificultando la llegada de los agentes.
Hasta este punto se desplazaron también dos patrullas de Policía Nacional y la juez de guardia, que fueron los encargados de tomar un primer testimonio al único testigo de lo sucedido, momentos antes de que comenzasen a llegar hasta la zona el yerno del fallecido y varios amigos.
Según explicó este familiar a los agentes, el fallecido habría salido a primera hora de casa, sin comentar a nadie su intención de pasar un día de pesca. Reconocía también que su suegro había padecido de tensión alta siempre, y por ello no alcanzaba a entender cómo con las altas temperaturas que hacía ayer en Toledo, había decidido salir a pescar.
A pesar de las recomendaciones de la juez de guardia y los agentes, quiso acercarse hasta el lugar donde se encontraba el cuerpo sin vida del padre de su esposa, al que como muestra de respeto, y en espera de que llegasen hasta el lugar la forense y los servicios funerarios, se quitó la camisa y cubrió el cadáver con ella.
Complicado acceso. Poco después llegaba hasta el Puente de Hierro la forense quien realizaba un primer examen al cuerpo del ciudadano búlgaro, tras lo cual la juez decretaba el levantamiento del cadáver.
Para ello, los servicios funerarios tuvieron que volver hacia la CM-4001 y aproximarse hasta la zona por un camino de tierra que bordea el río. Un camino cuyo acceso se encuentra situado a cerca de un kilómetro del Puente de Hierro, puesto que subir el cuerpo en camilla por la improvisada escalera, se hacía imposible.
El cuerpo sin vida del ciudadano búlgaro era traslado hasta el Anatómico Forense, donde hoy lunes, según explicaron en el lugar del suceso a los amigos del fallecido, está previsto que se le practique la autopsia.
Por su parte, el testigo de todo lo sucedido, aún en estado de shock y exhausto por todo lo sucedido y el intenso calor que hacía en las proximidades del río, tuvo que ser acompañado por varios amigos hasta la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, donde le tomaron declaración antes de poder volver a su domicilio.
Sin embargo, antes de marcharse de esta zona, y casi sin poder mediar palabra, quiso saber dónde iban a llevar el cuerpo de su amigo.