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24 de septiembre de 2018

«El color de Toletum pudo haber sido blanco»

latribunadetoledo.es - lunes, 8 de julio de 2013
- Foto: Yolanda Lancha
La arqueóloga Ana de Mesa Gárate acaba de defender su tesis doctoral sobre las explotaciones minerales durante esta etapa

A. de Mingo | TOLEDO
ademingo@diariolatribuna.com

«La piedra es un elemento que los arqueólogos encontramos recurrentemente en una excavación. Un fuste de columna romano, por ejemplo. Sin embargo, no siempre nos planteamos preguntas que podrían contribuir a completar nuestra información sobre el yacimiento, como de qué material está hecho y por qué, de dónde procede y cuál es la razón de hallarlo donde lo encontramos». ¿Dónde estaban situadas las canteras de Toledo en época romana? ¿Cuáles fueron los materiales que emplearon en su programa de edificaciones públicas y con qué simbología? ¿Sería posible rastrear el origen de elementos arqueológicos como algunas de las piezas conservadas en el Museo de Santa Cruz en explotaciones geológicas que pudieran haber pervivido hasta la actualidad?
Éstas son algunas de las cuestiones a las cuales se ha enfrentado, durante la elaboración de su tesis doctoral, la toledana Ana de Mesa Gárate. Los marmora de Toletum: Estudio de los granitos y calizas del centro peninsular empleados en la ciudad romana y tardoantigua de Toledo es el título de la investigación que ha realizado entre los años 2009 y 2012 en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, dirigida por la profesora IsabelRodà de Llanza y recientemente defendida con la calificación de Sobresaliente Cum Laude.
La arqueóloga, que inició sus estudios universitarios en la rama de Ciencias Físicas, propone con esta investigación -en donde la expresión latina marmora se entiende con el significado de cualquier tipo de piedra pulimentada- una perspectiva multidisciplinar que conjuga el estudio documental de un historiador con la investigación prospectiva de un geólogo, el trabajo en archivos medievales y bibliotecas con el trabajo de campo en diversas explotaciones minerales de la provincia de Toledo.
¿Ha cambiado, tras esta investigación, su perspectiva sobre el Toletum romano?, preguntamos a la arqueóloga. «Creo que el programa monumental era mucho más ambicioso de lo que pensamos. Si tuviera que recrear mentalmente el Toletum romano se me viene a la cabeza una ciudad muy blanca, como la caliza del cerro de la Rosa (situado en las inmediaciones del polideportivo del barrio de Santa Bárbara) que fue empleada para revestir el acueducto». Ana de Mesa sostiene la hipótesis de que el mismo o parecido material fue empleado para  el Circo romano, cuya técnica estructural de opus caementicium es prácticamente idéntica. «La visión de esa blancura singular tenía que ser impactante», explica, al mismo tiempo que reconoce las enormes dificultades que tienen los historiadores a la hora de documentar un contexto tan antiguo y sometido a la propia evolución de la ciudad, que ha reaprovechado sus materiales para seguir desarrollándose a lo largo de los siglos. «Piense en la multitud de yeserías del Toledo islámico y mudéjar... De alguna parte -del abundante material romano, al alcance de la mano- tuvo que salir la cal para su elaboración».
La arqueóloga cita, durante la entrevista, diversos ejemplos minerales a los que los lapidarios (los tratados que desde la antigüedad se han dedicado a recoger los diferentes tipos de piedras nobles) han dedicado su atención, desde el cipolino hasta el pórfido rojo, que empleaban en exclusiva los emperadores y cuyo color, como símbolo de distinción, fue heredado por el púrpura de la Iglesia y de las cortes europeas. «Se trata de códigos que en su momento fueron importantes. La mayoría de ellos los hemos perdido, pero algunos continúan estando presentes en nuestra sociedad, veinte siglos más tarde».
Una parte fundamental en las investigaciones realizadas por Ana de Mesa tiene que ver con las canteras. La arqueóloga ha podido encontrar vestigios de explotación antigua en zonas de la provincia como Almonacid. No ha encontrado indicios romanos en Urda -una de las grandes canteras históricas de Toledo-, pero destaca este punto por la gran importancia que ha tenido a lo largo de los siglos. «Un escultor de Carrara llegó a visitarlas y encontró material con el que trabajar, lo que nos demuestra su gran calidad».
Más complicado resulta hablar de explotaciones en la propia ciudad de Toledo y su entorno más inmediato. Ana de Mesa ha descartado en su investigación la vieja teoría que atribuye a los terrenos en los que se levanta la Academia de Infantería la piedra con la que fue construida la Catedral en época medieval. «Ni la documentación conservada ni las representaciones artísticas, ni tampoco la fotografía aérea, permiten sostener la existencia de una acción del hombre a gran escala en esa zona. Como mucho, podría haberse dado una pequeña extracción, pero no tanta como para generar el impacto volumétrico correspondiente a un gran edificio». Más dudas ofrece, por su fisonomía y localización, el corte situado en las proximidades del Castillo de San Servando, frente a la Estación de tren, así como la zona norte del peñón toledano en general. «Puede resultar chocante imaginar una cantera romana en una zona tan próxima a la ciudad, pero sus ingenieros y constructores nos han demostrado a menudo tal capacidad de organización que podrían haber realizado una extracción por zonas, calculando perfectamente sus necesidades». Las dificultades aumentan a la hora de interpretar estos procesos en el interior del peñón en sí. «Son mínimas las publicaciones de arqueólogos que han tocado este tema. Un ejemplo reciente podría ser el texto de Arturo Ruiz Taboada y Raúl Arribas a propósito de sus trabajos junto a la mezquita delCristo de la Luz».
Una vez defendida su investigación, Ana de Mesa Gárate procurará encontrar respuestas a algunas de las líneas de trabajo paralelas que le han ido surgiendo a lo largo de los últimos años, sumando, recolocando y contribuyendo a completar algunas partes de ese enorme y cada vez más amplio puzzle que fue el Toletum romano. «En ciudades como ésta, la arqueología es un working progress... Mañana puede aparecer, en una excavación de urgencia, la pieza que te faltaba para completar tu teoría. O, por el contrario, la que acabe con tu planteamiento».

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