Cada castellano-manchego gasta 1.307 euros al año en comida

Á. de la Paz - sábado, 5 de enero de 2019
Cada castellano-manchego gasta 1.307 euros al año en comida - Foto: VÁ­ctor Ballesteros
La ingesta individual fue de 128 huevos, 50 kilos de carne, 23 kilos de pescado, 79 litros de leche, 31 kilos de derivados lácteos y casi 35 kilos de pan

Cada castellano-manchego gastó de media 1.307 euros en compras de alimentación durante 2017. La cifra de los consumidores regionales es un 11,6% inferior a la de la media nacional, según datos del Informe sobre Producción, Industria, Distribución y Consumo de Alimentación, elaborado por la empresa pública de gestión e información de la cadena alimentaria Mercasa. El gasto en productos comestibles en Castilla-La Mancha se relaciona comparativamente tanto con la menor renta disponible como con el precio más reducido de la cesta de la compra en la región. El desembolso per cápita se ubica, por tanto, dentro de valores similares a los del resto del país. La distribución de los productos escogidos para consumo alimenticio en la comunidad respecto a la media nacional sí muestra particularidades.
El gasto de cada cesta de la compra promedio en la comunidad procede del coste de adquirir carnes (23,4%), pescados (13,4%), frutas frescas (8,2%), derivados lácteos (7,4%), pan (6%), hortalizas frescas (5,7%), bollería, pastelería, galletas y cereales (4,4%). Estos son los productos que «cuentan con la mayor participación sobre el gasto total», detalla el balance.
A lo largo de 2017, cada persona en Castilla-La Mancha consumió 128 huevos, 49,8 kilos de carne, 23 kilos de pescado, 79 litros de leche, 31,1 kilos de derivados lácteos, 34,8 kilos de pan, 9,5 litros de aceite, 20 litros de cerveza, 44,8 kilos de hortalizas frescas, 84,2 kilos de frutas frescas, 12,8 kilos de platos preparados, 67,4 litros de agua embotellada y 54,8 litros de bebidas refrescantes y gaseosas, según el estudio de Mercasa.
«En términos medios, durante el año 2017 cada persona en Castilla-La Mancha consumió 128 huevos, 49,8 kilos de carne, 23 kilos de pescado, 79 litros de leche, 31,1 kilos de derivados lácteos, 34,8 kilos de pan, 9,5 litros de aceite, 20 litros de cerveza, 44,8 kilos de hortalizas frescas, 84,2 kilos de frutas frescas, 12,8 kilos de platos preparados, 67,4 litros de agua embotellada y 54,8 litros de bebidas refrescantes y gaseosas», explica el texto.
El análisis comparativo de la región con el resto de España apunta diferencias significativas en determinados productos alimenticios. «Tomando como referencia la media nacional, en Castilla-La Mancha se consume, en términos per cápita, una mayor cantidad de bebidas refrescantes y gaseosas (32%), leche (13%), pan (7,1%), frutas y hortalizas transformadas (5,4%) y carne (4,6%)», añade el informe. Resultan reseñables las desviaciones en los apartados de refrescos y leche. También hay brechas importantes en algunas mercancías que Castilla-La Mancha disfruta por debajo de la media nacional. «Por el contrario, el consumo es menor en hortalizas frescas (-19,1%), aceite (-18,8%), derivados lácteos (-11,6%) y frutas frescas (-11,6%)».
Si se comparan los consumos medios desagregados entre un castellano-manchego y un español, el ciudadano de la región supera al de la nación en referencias lácteas, pan, carne y bebidas fermentadas. El balance contabiliza un consumo superior de trece litros de gaseosas y bebidas refrescantes, diez litros de leche esterilizada, nueve litros de leche envasada, nueve litros de leche líquida, seis litros de agua mineral, dos kilos de pan, dos kilos de carne, un kilo de carne de cerdo, un litro de vinos sin denominación de origen, un litro de cervezas, un kilo de salsas y otro de carnes transformadas.
Por el contrario, la ingesta anual del habitante estándar de la meseta sur respecto a la media española es más baja en los productos frescos de la huerta y, sorprendentemente,  en banderas de la región como el queso, el vino o el aceite. Así, un castellano-manchego se nutre con once kilos menos de hortalizas frescas y ocho kilos menos de frutas frescas; además, toma seis unidades menos de huevos. Y para alcanzar el consumo de un español en 2017 le faltaron cuatro kilos de derivados lácteos, tres kilos de patatas, dos litros de leches fermentadas, dos kilos de queso, dos litros de aceite, dos litros de vino, un kilo de pescado y otro de arroz.

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