El Hotel Beatriz acoge desde ayer el VI Congreso Nacional de la Agrupación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), que contó con una inauguración plagada de personalidades. El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, asistió y dio la bienvenida a los agentes con un discurso en el que destacó la labor de la AUGC, la buena sintonía con el Gobierno en los temas pendientes de negociación y ensalzó la valía de la Guardia Civil, «un orgullo para todos los españoles».
Al margen de estos temas, Fernández de Mesa también volvió a dejar claro que el Gobierno no plantea el cierre de cuarteles a pesar de las peticiones que se han realizado desde la AUGC para clausurar mil de los dos mil acuartelamientos que se mantienen en nuestro país porque sobreviven con pocos agentes y resultan caros e ineficaces. En este sentido, el director general de la Guardia Civil explicó la necesidad de mantenerlos en pie por su «carácter vertebrador».
Por otro lado, también aprovechó su asistencia para criticar a la izquierda abertzale por tratar a los guardias civiles en el País Vasco como «okupas ilegales» y aseguró que los agentes seguirán realizando su tarea en esta comunidad autónoma. Por tanto, considera que «nadie tiene derecho a perjudicar la imagen del cuerpo»y afirmó que resulta «lamentable» observar los «argumentos torticeros» de aquellos que «no han condenado los atentados».
Respecto al fin de la banda terrorista ETA y los informes de la Guardia Civil que indican que la banda estaría sometiendo a votación la decisión del abandono de las armas, Fernández de Mesa, afirmó que la Guardia Civil «no bajará la guardia» y es la propia izquierda abertzale la que tendrá que explicar «los caminos que está tomando la banda».
Por otro lado, hizo un alto en su discurso para ofrecer un cálido homenaje al sargento Morata, impulsor de la AUGC, que fue expulsado del cuerpo por sus reivindicaciones. Un gesto que consiguió poner en pie al auditorio.