La ESO se reduce un año y los jóvenes tendrán que decidir antes si su futuro pasa por la Formación Profesional de Grado Medio o por el Bachillerato, que ahora durará tres cursos. Además, se elimina "Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos" y a cambio se crea "Educación Cívica y Constitucional". La reforma presentada este pasado martes por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ya tiene las primeras reacciones. Para Augusto Serrano, coordinador de Política Educativa de STE-CLM, estas medidas dadas a conocer por el Gobierno central tienen un objetivo «loable» que es atajar tanto el fracaso como el abandono escolar, pero desde el sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza no están del todo contentos. A su juicio, los cambios se tendrían que abordar antes, «cuando se empiezan a gestar los problemas, en los últimos años de Primaria y los primeros de Secundaria». Como insiste, «si en esta etapa no se toman medidas, no se podrán arreglar los problemas a pesar de eliminar un año de la ESO».
Aseguran que el ministro «parte de un grave error para acabar con el abandono escolar y mejorar la calidad de la enseñanza: reformar el último curso de la ESO, prolongando un curso más el Bachillerato y los ciclos de FP de grado medio, y no entrando a tratar de solucionar el problema en sus raíces, pues hay que mejorar la enseñanza en el verdadero lugar en el que empieza a gestarse el abandono escolar, en los últimos cursos de la Educación Primaria y en los primeros de la ESO».
En cuanto a la asignatura de "Educación para la Ciudadanía", Serrano considera que el Ejecutivo central ha dado «respuesta a los sectores más conservadores de la sociedad española, que fueron los únicos que se mostraron en contra de esta asignatura y que estuvieron capitaneados por la Iglesia Católica». Tal y como explica, «el Ministerio de Educación ha cedido ante estos sectores y ha alejado de la escuela el conocimiento de la realidad». Todo ello a pesar de que «el Tribunal Supremo ya sentenció que tratar los temas que se incluyen en el currículum de esta asignatura en las escuelas e institutos no vulnera el derecho de los padres a que sus hijos reciban la educación moral que ellos deseen».
Sobre el profesorado, desde este sindicato educativo han condenado que el objetivo de lograr un Estatuto del Profesorado «ha fracasado anteriormente por querer dividir al profesorado, enfrentarlo y obligarlo a competir entre sí para ganar más dinero, olvidando que la enseñanza debe ser un trabajo en equipo del profesorado».
Así las cosas, desde STE confían en que el ministro convoque de forma inmediata a la Mesa Sectorial de Educación para poder hacerle llegar directamente sus propuestas y tratar de lograr acuerdos que puedan servir para mejorar el sistema educativo público.
También se pronunció ayer otro sindicato de Castilla-La Mancha, una región en la que la tasa de abandono escolar es del 31 por ciento. Así, por otra parte, Mario Gutiérrez, presidente de la Federación de Enseñanza de CSIF, recordó en la pasada jornada que ellos llevan ya cuatro años impulsando una campaña por la calidad de la enseñanza y desde 2002 demandando un Bachillerato de tres años. Si el colectivo pedía precisamente este cambio es porque, explica, «el Bachillerato en España era el más corto de Europa, lo que provocaba que los alumnos llegaran a la Universidad mal preparados y con unos desastrosos resultados».
Eso sí, insiste en que a partir de ahora «quedan muchas cosas que considerar, ya que rebajar un año la Educación Secundaria Obligatoria tiene que conllevar una reforma de la propia ESO si bien no es conveniente reducir los contenidos». En cualquier caso y al margen de estas cuestiones, desde CSIF creen positivo que se intente reformar una educación que «no funciona» y que «se haya abordado el Bachillerato de tres años, una idea en la que somos pioneros».
Además, insisten en que se tiene que olvidar la «politización» de "Educación para la Ciudadanía", que «no es una asignatura por la que ni profesores ni alumnos se preocupen mucho».
Desde CCOO, Alfonso Gil opina que la sustitución de esta materia «es una maniobra para distraer ante los recortes que se están produciendo» y además no comparte que «la ampliación del Bachillerato se haga a costa de reducir la edad de escolarización obligatoria».