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EFEMÉRIDE

VILLANUEVA. 200 años

ADOLFO DE MINGO - viernes, 26 de agosto de 2011
El arquitecto del Museo del Prado murió en Madrid en 1811. Intervino en iglesias como las de Camuñas y Turleque, trazó el Edificio de las Buhardillas de Yepes e importantes canalizaciones en la zona de La Mancha

Su forma de comprender la arquitectura abrió, desde muchos puntos de vista, las puertas a la modernidad. Juan de Villanueva (1739-1811) no fue solamente el artífice del Museo del Prado, el Observatorio Astronómico, la actual Plaza Mayor de Madrid y otras muchas obras que contribuyeron a cambiar para siempre la fisonomía de la Villa y Corte en la segunda mitad del siglo XVIII. También fue maestro de varias generaciones de arquitectos formados durante la etapa inmediatamente anterior a la configuración de las escuelas actuales, dignificó la arquitectura civil y también contribuyó, apoyándose en la maquinaria burocrática de la Real Academia de San Fernando, a abrir una brecha definitiva entre los arquitectos facultados y los meros maestros de obras. Murió hace exactamente dos siglos, en agosto de 1811, dejando a sus espaldas una cantidad impresionante de proyectos. Algunos, modestos pero muy representativos de su obra, se hicieron realidad en tierras toledanas.

La Ciudad Imperial fue en la segunda mitad del siglo XVIII territorio abonado para grandes arquitectos ilustrados, como Francesco Sabatini (Fábrica de Armas), Ventura Rodríguez (Palacio Arzobispal, diversos ornatos en la Catedral) e Ignacio Haan (Hospital del Nuncio, Universidad de Toledo), aunque no tanto para Juan de Villanueva. Su mejor legado en la provincia se encuentra varios kilómetros al sur del Tajo, cuya navegación, por cierto, abordó en uno de tantos proyectos utópicos relacionados con nuestro río.

La mayor parte de sus trabajos en Castilla-La Mancha, desde verdaderos proyectos hasta simples peritajes y supervisiones, fueron desarrollados al servicio del Gran Priorato de San Juan, un extenso territorio situado entre las actuales provincias de Toledo y Ciudad Real, vinculado en su momento a la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta. Alcázar de San Juan -que conserva el apellido de aquellos tiempos, junto con la reiterativa presencia de la cruz de ocho puntas en toda la Mancha toledana-, así como la villa de Consuegra, fueron dos enclaves de excepcional importancia dentro de este amplio contexto, vinculado al final del reinado de Carlos III al infante Don Gabriel, uno de los personajes más interesantes de la España ilustrada.

La mano de Juan de Villanueva se aprecia en ampliaciones y reconstrucciones de iglesias como las de Nuestra Señora de la Asunción de Camuñas y San Juan Bautista de Consuegra, muy anteriores en su fundación pero visiblemente renovadas a finales del siglo XVIII. Otro de sus templos fue la iglesia parroquial de Turleque, cuya construcción dirigió, con modificaciones sustanciales, el aparejador Julián del Álamo.

Como muestra de sus edificaciones civiles sería posible citar el denominado Edificio de las Buhardillas de Yepes, situado en la Plaza Mayor de la localidad y cuya sucesión inferior de arcos es característica de la época.

Entre los muchos cargos y distinciones que acumuló Juan de Villanueva estaba el de fontanero mayor de la Villa de Madrid, trabajo que implicaba grandes conocimientos de hidrodinámica y que se plasmó en la construcción del Canal del Gran Prior y el desagüe de las lagunas de Tembleque. Otro de sus proyectos, irrealizado, fue el intento de hacer navegable el río Tajo a su paso por Toledo, una empresa accidentada en cuyos preliminares se produjeron víctimas a consecuencia de un accidente.

Villanueva murió en Madrid en plena Guerra de la Independencia, durante la cual vio caer a algunos de sus más directos colaboradores. Fruto de su época, el denominado Siglo de las Luces, quedan en pie sus edificios como testimonio de quienes entonces pretendieron cambiar las cosas en este país.

PROYECTOS

- Edificio de las Buhardillas de Yepes. Un buen ejemplo de la arquitectura edilicia de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Está situado en la Plaza Mayor del municipio, frente a la Colegiata.

- Iglesia de Turleque. Su portada grecorromana flanqueada por dos torres es una característica que comparten centenares de templos construidos de nueva planta durante este periodo.

- Iglesia de Camuñas. Recientemente rehabilitada, esta iglesia tiene en su testero otro buen ejemplo de cómo eran proyectados estos edificios.

- Iglesia de Consuegra. La intervención neoclásica en este templo del siglo XVI es muy evidente en las cubiertas.

- Canal del Gran Prior. Las mayores aportaciones de Villanueva en las provincias de Toledo y de Ciudad Real tuvieron lugar en el terreno de la ingeniería hidráulica. Una de ellas fue la construcción del Canal del Gran Prior, encauzamiento del Alto Guadiana del que poco nos queda en la actualidad. Más al norte, hoy en la provincia de Toledo, está Villafranca de los Caballeros, en donde contribuyó a domar las aguas del arroyo Amarguillo y recomendó reformar la denominada Casa Tercia.

- Proyecto de navegación del Tajo. Sabemos que el propio Villanueva participó en un peligroso viaje en los años noventa: recorrer por agua la distancia entre Aranjuez y Toledo. Finalmente, su proyecto no se realizó.

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