Dos días después de la aprobación de la iniciativa legislativa popular para prohibir los toros en Cataluña, un día tras la petición del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de que no se politice la decisión adoptada en el Parlamento catalán por un ajustado margen de diferencia, el asunto sigue despertando la opinión de los protagonistas del mundo del toro en Castilla-La Mancha. Eugenio de Mora, el diestro toledano de referencia, considera «un atropello» el hecho de que la fiesta de los toros sea prohibida en territorio catalán, máxime cuando «se trata de una zona de España -porque Cataluña es España- que tanto ha presumido siempre de libertad».
Aún dolido por la decisión, «lamentable tanto para quienes estamos relacionados con el mundo del toro como para quienes no, porque se trata de una prohibición, un tipo de cosas que en estos tiempos en los que se rompen barreras no se deberían consentir», Eugenio de Mora es consciente, a pesar de su juventud, de los buenos tiempos por los que atravesó en el pasado la tauromaquia en Cataluña. «No he toreado en la Monumental de Barcelona en muchas ocasiones, pero recuerdo a un público muy cariñoso, muy receptivo y con ganas de divertirse», un público que el diestro considera herencia de los buenos tiempos, cuando Manolete triunfaba más en la capital catalana que en Madrid y Sevilla. «Desgraciadamente, en los últimos años no sucedía eso. Barcelona iba cuesta abajo, pero, de ahí a que la fiesta se prohíba..., iba un abismo». Sabe también que otro joven torero especialmente vinculado a Cataluña, José Tomás, es un ejemplo de los beneficios que el mundo de los toros puede reportar no solamente a las plazas, sino a todo lo que las rodea. «Hay ciertos toreros capaces de arrastrar a miles de personas. Piense que no solamente cuenta la recaudación de la corrida, sino el gasto realizado por el equipo que acompaña al torero y fundamentalmente las muchas personas capaces de desplazarse muchos kilómetros para ver torear a algunas figuras».
En este sentido, el diestro cree que «son millones» los aficionados a los toros que hay en España. «Que no se preocupen los antitaurinos, que cuando el toreo deje de gustar al público desaparecerá por sí solo». Sus palabras fueron pronunciadas el mismo día en que dos nuevas comunidades autónomas, Asturias y el País Vasco, se unían al debate sobre la prohibición. «Afortunadamente, parece que en Castilla-La Mancha -la región de España que mayor número de festejos organiza al año- la fiesta goza de buena salud».
Pese a que la polémica sobre la prohibición de las corridas de toros ha saltado ya a otras regiones españolas, Eugenio de Mora considera que tras el debate parlamentario de esta cuestión en Cataluña «hay un trasfondo político, un trasfondo antiespañol. Es la lectura que yo hago de la prohibición de las corridas de toros y de que al mismo tiempo se mantengan otros espectáculos taurinos arraigados en la zona, como los toros de fuego».
Por el momento, el diestro toledano deja «en manos de las administraciones, que son quienes verdaderamente entienden ‘la letra pequeña’ en estos casos», los intentos para proteger la fiesta en Cataluña. No obstante, deja abierta la puerta a cualquier tipo de iniciativa para apoyar el restablecimiento de la tauromaquia en la región y apoya la estrategia de algunos gobiernos autonómicos, como el de Madrid, de ‘blindar’ la lidia declarándola Fiesta declarada de Interés Cultural.
Martín de Vidales. Otro de los matadores toledanos con mayor proyección, David Martín de Vidales, califica la situación de «auténtica putada», sin poder entender «cómo han sido capaces de tomar una decisión que resultará tan poco rentable para Cataluña». No ha toreado en la Monumental de Barcelona, pero conoce la plaza, «muy bonita y llena de afición, nos digan lo que nos digan».
Martín de Vidales estuvo presente en una reunión convocada en Albacete hace varios meses por el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, a la que asistieron representantes de todos los sectores relacionados con la lidia, desde apoderados hasta ganaderos. «En ese encuentro se planteó no solamente todo el dinero que mueve el mundo de los toros, sino también el valor ecológico que posee el mantenimiento de las dehesas, unos territorios que, de no ser por los toros, no resultarían rentables de mantener».
Asegura que «el fondo político de toda esta historia» pronto dará sus frutos en contra de Cataluña. «Lo siento mucho, pero así lo siento: Se acabó el comprar productos catalanes». Como Eugenio de Mora, apoyará cualquier iniciativa en contra de la medida adoptada en Cataluña, una «batalla», cree, que «gracias a la oposición de muchos sectores de la población y con el apoyo del Partido Popular, todavía no la han ganado los antitaurinos».