Por segundo año consecutivo, dentro del programa de fiestas del Corpus, la compañía ETR Teatro organizó el espectáculo "TitiriToldo 2010", un evento que combina artistas de teatro y circo de calle para llenar, a su vez, las calles del Casco Histórico de Toledo. Los más pequeños se convirtieron en protagonistas de la jornada del sábado y pudieron disfrutar de un espectáculo que les tuvo entretenidos durante toda la mañana.
La magia de las hadas y la espectacularidad de las acrobacias aéreas fueron dos de las aspectos más destacados del día, aunque también hubo espacio para los pasacalles, los juegos de equilibrio y también los malabares o el monociclo.
La compañía ETR está especializada en espectáculos de teatro de calle, y esto se demuestra gracias a su buen hacer en este área. Además, los malabares y las estatuas humanas también sorprendieron mucho a los más pequeños, que se quedaban embelesados mirando a las damas de época, los arlequines o las hadas.
Los títeres son otros de los clásicos de ETR y el pasacalles de bomberos y chinitos despertó el interés también de los mayores. La plaza de Zocodover acogía un juego de monociclo, y también de payasos haciendo malabares subidos a pelotas gigantes. Algunos niños intentaron probar su equilibrio acompañados de los payasos, pero no consiguieron emular a sus "ídolos".
El recorrido seguía por la calle Ancha, donde se encontraban paradas un par de estatuas humanas, la de un arlequín vestido de morados y blanco, que se mantenía completamente inmóvil, y también una hada con la cara maquillada de morado y verde que hacía pompas gigantes de espuma y que congregaba numeroso público a su alrededor.
El pasacalles continuaba hasta llegar a las Cuatro Calles, donde un pequeño grupo de payasos hacía malabares durante toda la mañana, rodeados de un nutrido grupo de niños, que sentados en el suelo disfrutaban del espectáculo.
Este era uno de los lugares más concurridos, quizá porque se trataba de un juego de malabares divertido y también porque los malabaristas propiciaban que los niños interactuaran con ellos.
El recorrido seguía por Hombre de Palo, uno de los lugares donde se congregaba más público, hasta llegar a las inmediaciones de la plaza del Ayuntamiento. Allí, una última estatua, esta vez de una bella mujer de época, se dirigía a niños y mayores enviando besos si le echaban una moneda. Y es que, además de la parte lúdica, la jornada también sirvió para recaudar fondos que irán destinados a distintos proyectos emprendidos por las ONG locales.
Otro de los puntos clave era el Miradero, lugar escogido para los talleres de manualidades, que consistieron en hacer muñecos con materiales reutilizables, como botellas de plástico, cartones de leche o papel de aluminio.
El calor no impidió que numerosos toledanos estuvieran al pie del cañón toda la mañana. También ayudó a llenar las calles del casco el Encuentro de Encajeras que se celebraba en la plaza de Zocodover.