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C omienzan los actos de celebración de la Semana Santa el próximo día 28 de marzo, pero para que nadie se olvide, la sala Capitular del Ayuntamiento acogió ayer la presentación del programa y la puesta de largo del nuevo presidente de la Junta de Cofradías, Antonio Torres. Inició camino, el citado, con los consabidos agradecimientos y, por supuesto, con el correspondiente reconocimiento a su antecesor en el cargo, Fernando de la Macorra, que recibió todos los elogios posibles tanto por parte de su ‘heredero’ como por parte del alcalde de la ciudad.
Y puesto que las novedades siempre son importantes en el desarrollo de una fiesta religiosa que se repite año tras año, quiso Emiliano García-Page destacar la incorporación «de dos nuevas cofradías (Cristo del Amor y el Cristo Cautivo), con todo lo que eso lleva detrás y en plena crisis», un hecho que a sus ojos y desde su «orgullo como alcalde y como toledano», demuestra que la ciudad «no se conforma con su pasado, sino que sigue haciendo pasado» con el fin de que dentro de 40 años sea visto «como parte de la historia».
Apreciando, el regidor municipal, que hablaba «desde el sentimiento personal», alabó el trabajo desarrollado por los miembros de la Junta de Cofradías y Hermandades y narró las muchas virtudes de una celebración «positiva para la ciudad en su conjunto» porque Toledo «no se entendería sin la preponderancia de la vida religiosa, una dimensión profunda que trasciende cualquier barrera, incluso la ideológica».
En este punto, afirmó que en los últimos años el trabajo «silencioso y discreto» desarrollado ha propiciado que la Semana Santa tenga «el prestigio, la profundidad, la organización y el éxito alcanzado» que, afirmó, «no siempre ha tenido el mismo nivel». Claro está, tarea dirigida por un hombre -que ha finalizado su etapa al frente de la Junta de Cofradías de Toledo- que, en palabras de García-Page, ha realizado «un excepcional papel» que, consideró, «también hará Antonio Torres», el nuevo responsable que, a su juicio, «será un fiel continuador de la línea marcada por De la Macorra».
reconocimientos. El encuentro oficial sirvió además como homenaje póstumo al que fuera presidente de la Junta de Cofradías, Jesús Juárez, a quien Emiliano García-Page quiso dedicarle esta Semana Santa en ciernes. Fue su viuda, Sagrario Villamor, la que, muy emocionada, recibió la placa conmemorativa, distinción que también recogió Fernando de la Macorra.
En cuanto a los reconocimientos como Nazaneros de Honor, este año recayeron en manos de la diputada provincial Ángeles Díaz; del delegado de la Junta de Comunidades en Toledo, Fernando Mora; del alcalde de Toledo, Emiliano García-Page; y de la subdirectora de ‘El Día’, Juana Patiño.
No olvidó, el regidor distinguido, señalar que el Nazareno de Honor «a uno le obliga en el futuro» a seguir manteniendo «un compromiso muy profundo» por una Semana Santa que, recordó, «se vive de otra forma cuando se procesiona tapado». Razón por la que el regidor anunció que cuando deje de ser alcalde tiene la «ilusión» de formar parte de una de las cofradías de la ciudad, la de su barrio en el Casco histórico.
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