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El Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha aprobaba el martes la ampliación de la declaración de Bien de Interés Cultural a la toledana Iglesia de San Ildefonso, reconociendo así la unidad monumental tanto de este inmueble religioso como de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, actual sede de la Delegación de la Agencia Tributaria en Toledo.
Así lo destacaba ayer la portavoz del Gobierno regional, Isabel Rodríguez, durante su comparecencia ante los medios de comunicación en Toledo para informar sobre los acuerdos adoptados por el Gobierno regional en su habitual reunión semanal de los martes.
Desde el año 1994 y hasta la fecha, sólo estaba declarada como BIC la iglesia de San Ildefonso, y con esta ampliación se reconoce la unidad de estos dos edificios, tal y como se concibieron en el momento de su adquisición en el siglo XVI y su construcción a lo largo de los siglos XVII y XVIII.
La ciudad de Toledo cuenta con un total de 119 Bienes de Interés Cultural declarados, de los que 115 lo son en categoría de Monumento. En total, Castilla-La Mancha cuenta con 670 espacios protegidos, lo que refleja la importancia que le confiere el Gobierno regional a la conservación del patrimonio.
En el caso de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, al valor histórico y arquitectónico del edificio se suman los resultados que se han obtenido en las diversas actuaciones arqueológicas que se han realizado en los últimos años. Éstas han permitido el estudio y la recuperación de diversos restos de gran interés, entre los que destacan los importantes descubrimientos relacionados con el sistema hidráulico de la ciudad durante la época romana.
En el edificio destacan la sobriedad de las fachadas, la portada principal de la calle, los patios y el sótano, que es uno de los espacios que mejor conservan la estructura de la obra jesuítica.
Respecto a la traza e inicio de la obra de la Casa Profesa, existe diversidad de opiniones entre los autores, si bien todos coinciden en que la parte más importante de la edificación se realizó en el siglo XVIII, especialmente entre 1720 y 1731.
Tras la supresión de la Casa Profesa de Toledo por problemas económicos, en el inmueble se instaló, a partir de 1732, el Colegio de San Eugenio y San Ildefonso, hasta la expulsión de los jesuitas en 1767. A partir de entonces, una parte fue utilizada como universidad, hasta que el Cardenal Lorenzana cedió el edificio al Santo Oficio. La Inquisición permaneció en él hasta 1834, cuando tras su supresión, todos sus bienes pasaron al Estado.
A lo largo del siglo XX el edificio ha estado ocupado por diversos organismos públicos; instalándose, entre otros, la Delegación de Hacienda y Telégrafos, el Gobierno Civil y, temporalmente la Diputación Provincial e incluso un cuartel de la Guardia Civil.
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