Las intensas lluvias registradas en los últimos días y las condiciones técnicas de la muralla -que carece de cimentación porque está asentada en la base del cerro- han sido las causas de un derrumbe que ha propiciado la visita de la directora general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Ángeles Albert. Tras contemplar el estado del lienzo dañado junto a los técnicos del Ministerio, la responsable llegada de Madrid anunció, como era de esperar, la tramitación de un proyecto «de urgencia» en el tramo más afectado -un lienzo de unos cinco metros cuadrados que data de siglo XII-, además de la actuación paralela en otros puntos en los que se han descubierto grietas, uno próximo a las escaleras mecánicas y otro cercano a la consejería de Economía y Hacienda.
Los trabajos, que comenzarán «en un par de semanas» y estarán dirigidos por el mismo arquitecto que ejecutó la última intervención, todavía no están presupuestados y, aunque intentó no entrar en la cuestión de quién va a sufragar esos costes, la responsable nacional acabó apuntando que a pesar de que siempre tratan de que todas las administraciones actúen conjuntamente, el Ministerio, al ser el titular de la muralla «pondrá los medios necesarios para su restauración».
Y puesto que la última intervención de emergencia se realizó en 1996, Albert aprovechó la ocasión para señalar la intención se su departamento de elaborar, a medio plazo, un «análisis documental y visual» destinado a «ver cómo se está comportando la muralla» y, así, poder evitar este tipo de desprendimientos que, por otra parte, «son habituales». De hecho, apreció la directora general, están registradas en la muralla de Toledo «más de 40 intervenciones». En cuanto a la hipótesis de que la obra del remonte mecánico haya podido afectar al derrumbe de la muralla, afirmó que «no parece previsible ni mucho menos» porque, señaló, «cuando se redactó el proyecto se tuvieron en cuenta todas las condiciones». Sin embargo, y para aclarar este extremo, Albert destacó que el estudio que se va a realizar permitirá analizar el estado de la muralla ante las distintas presiones que soporta.
Comenzó su discurso, Emiliano García-Page, observando que «los árboles no pueden impedirnos ver el bosque» para sentenciar, frente a la muralla caída y muy cerca del Circo Romano, que la ciudad «está haciendo un enorme esfuerzo de preservación y de rehabilitación de su patrimonio» que está «infinitamente mejor conservado que hace 30, 40, 50 ó 60 años». Por ello, e insistiendo en que Toledo «está en uno de sus momentos más brillantes en cuanto a conservación, concienciación y a recuperación de su patrimonio», el alcalde tuvo palabras de agradecimiento para el Ministerio de Cultura por su «actuación inmediata» en la muralla (hay que recordar que el derrumbe tuvo lugar en la mañana del sábado) y por su «compromiso» con la conservación del patrimonio de Toledo.
En este punto, quiso llamar la atención sobre la «colaboración de las tres administraciones» para ofrecer «soluciones profesionales» ante este tipo de problemas, confrontando esta situación con «los muchos años que Toledo ha perdido en debates estériles entre responsabilidades de unas y otras administraciones». Un debate que, por cierto, se generó hace pocos días en torno a la responsabilidad del mantenimiento del Circo Romano. Sin embargo, prefirió García-Page reiterar que «lo cierto y verdad es que nos hemos puesto a trabajar las tres administraciones» en la muralla de Toledo.