Murió la sardina. Un año más. Y con ella se fue Don Carnal, y el desenfreno que él representa, para dejarle espacio a Doña Cuaresma. Eso sí, lejos de los lloros y la tristeza de otros años, en esta ocasión la cita destacó por el colorido y el buen ambiente reinante entre el cortejo fúnebre. De la misma forma que en 2009, la finada y sus tristes familiares y amigos destacaban por el color morado lombarda que recordaba al típico color catedralicio, este año, fueron los colores fucsia y verde pistacho los que destacaron en el velatorio y posterior desfile.
El frío volvió a convertirse en uno de los protagonistas del acto, como ya lo hiciera la tarde-noche del sábado en el concurso de Carnaval. Sin embargo, a pesar de eso, los toledanos volvieron a cumplir las expectativas y salieron a la calle para acompañar a la sardina en su último viaje.
Antes de que llegaran las 17,30 horas, numerosos valientes se congregaban en la plaza del Ayuntamiento, lugar donde estaba previsto el velatorio previo al entierro, a pesar de las gélidas temperaturas. Acompañaban así a los familiares y amigos de la difunta, que a modo de agradecimiento obsequiaban con pastas y un poquito de vino dulce a los allí congregados.
Divertido velatorio. Sin duda fue un velatorio poco convencional y muy divertido en el que tuvieron un papel importante los actores de la compañía ETR Teatro, indispensables en este tipo de citas, ya que son especialistas en animar al público y sacar lo mejor de los desfiles callejeros.
Ataviados con disfraces que combinaban el fucsia con el verde, con las caras tapadas por una divertidas máscaras, incluso algunos de ellos subidos en interminables zancos, cantando y bailando por las distintas calles del casco por las que pasaba el entierro.
Además, no faltó la música de la banda Asociación Unión Benquerencia, que iba cerrando el cortejo, acompañados por las tradicionales plañideras -este año muchas menos que en otras ocasiones, y más jóvenes de lo habitual-.
Presidiendo el cortejo no podía faltar el Papa, y también una Carmen Jiménez disfrazada con un vestido de colores rojo y plateado, además de unas larguísimas pestañas. Y es que, por todos es conocido el buen humor que derrocha la concejal de Juventud y Festejos de la ciudad de Toledo, y del que volvió a hacer gala en la tarde de ayer.
Delante iba la protagonista de la jornada, la sardina -pintada de fucsia y verde al igual que los amenizadores del funeral-.
Después de media hora de velatorio, empezó el entierro con un itinerario que partió de la plaza del Ayuntamiento, para seguir por la calle Comercio, uno de los lugares donde más público se congregó para ver el desfile.
Después el grupo llegó a la Plaza de Zocodover, para subir por la Cuesta de Carlos V, Horno de los Bizcochos, Plaza de la Magdalena, Tornerías y Plaza Mayor, y desde allí llegar hasta el río por las calles Sixto Ramón Parro, Bajada del Barco y Plaza del Embarcadero.
Y fue justo en ese lugar, en el Barco del Pasaje del barrio de La Cornisa, donde la finada acabó su recorrido. Un año más. Dejando de lado los buenos ratos con los que ha contado este Carnaval en la ciudad de Toledo, que ha registrado muy buenas cifras de participación. Y después de la "tristeza" por la muerte, los fuegos artificiales y una verbena popular con la que pasar un buen rato, hasta el entierro de la sardina de 2011.