El desahogado espacio del Centro Cultural San Marcos acoge desde ayer su primera gran exposición desde la reinauguración del antiguo convento como proyecto gestionado por la Obra Social y Cultural de Caja Castilla-La Mancha. ‘Puertas. La vida que llevamos; el mundo que queremos’, organizada por la plataforma ‘2015 y más’ y auspiciada por la Fundación Castellanomanchega de Cooperación, entre otras entidades, es una interactiva muestra en donde los visitantes tendrán ocasión de reflexionar «acerca de la realidad en que vivimos, el mundo en el que nos encontramos y el mundo al que queremos llegar». No en vano, según explicaron el coordinador autonómico de Asamblea de Cooperación por la Paz, Agustín García, y el coordinador de la plataforma ‘2015 y Más’, Pablo Martínez, los elementos que dan título a la muestra constituyen «una potente metáfora» para ilustrar que muchas puertas están abiertas en esta sociedad, pero sólo al alcance de los poderosos; otras, en cambio, se cierran ante los colectivos más vulnerables, como el de los niños y el de las mujeres.
El medio kilómetro cuadrado de San Marcos ha permitido a los organizadores de la exposición materializar este tipo de planteamientos a través de sensaciones, una veintena de proyecciones audiovisuales, sonidos e incluso olores, entre otros recursos interactivos. Las cuarenta y seis puertas a las que se refiere el título de la exposición cierran frigoríficos, cajas fuertes, aviones, supermercados y arcos de seguridad, entre otros múltiples espacios de la vida cotidiana. «En esta exposición todo es posible, menos el aburrimiento», según los organizadores.
El objetivo de la muestra es recorrer cuatro mundos diferentes: el primero de ellos es el universo feliz en que vivimos, fundamentado en un elevado consumo; frente a él se levanta el mundo real, diverso y complejo, donde todo se interrelaciona. Un mundo lleno de falsos remedios, por otra parte, ilustra la actitud de quienes pretenden luchar contra la pobreza aunque sin proponerse cambiar sus causas. En las antípodas de éste, para terminar, se encuentra el mundo posible, que plantea el cambio de políticas y de conciencia social.
El ‘mundo feliz’ aparece representado con una coloración blanquecina cuyos rastros -ciertos objetos que sí tienen color- guían la mirada hacia el ‘mundo real’, diez puertas que van desde un escaparate con productos de adelgazamiento en un mundo donde millones de personas pasan hambre hasta un avión repleto de Cascos Azules cuando sólo con el uno por ciento del total mundial invertido en defensa sería posible erradicar el hambre en el planeta. Los ‘falsos remedios’ recorren la ecología entendida como moda, el pensamiento único, las promesas incumplidas de los líderes políticos y las políticas alimentarias que en realidad no combaten el hambre. El ‘mundo posible’, por último, incluye un canto de esperanza en forma de diez puertas-ventanas a través de las cuales apostar por la economía sostenible, el consumo responsable y la conservación de la multiculturalidad, entre otros modelos de sociedad.
Asistieron a la inauguración de la muestra, que podrá ser visitada en el Centro Cultural San Marcos-CCM hasta el próximo 28 de febrero, el consejero Fernando Lamata y el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page. Ambos coincidieron en que queda mucho trabajo por hacer a la hora de luchar contra la exclusión social, dentro y fuera de nuestras fronteras, y que pese a la situación de crisis en la que se encuentra el país «tres de cada cuatro personas daría lo que fuera por estar en nuestro lugar», según subrayó el primer edil toledano, quien recordó que «sólo el dinero que cambia de mano diariamente en las bolsas internacionales supera el Producto Interior Bruto de todo el continente africano».
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